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Toca Madera... (II y afortunadamente final)

Como lo prometido es deuda, por mucho que nos arrepitamos de hacer ciertas promesas –y este, te aseguro que es el caso- hoy vamos a terminar de una puñetera vez con el comentario de la revistita de marras, entendiendose revistita tanto en su sentido literal como en su sentido más peyorativo. Para ir haciendo boca vamos a meterle mano a la entrevista del mes.

El afortunado es un tal Sandro Rey que viene definido en el encabezado como un hombre sencillo, con las cosas claras, altos valores esotéricos, y destilando humanismo. Tambien nos dicen que es la viva imagen de lo insólito en el siglo XXI. Yo puntualizaría esto último y diría que más que viva imagen de lo insólito es una imagen insólita. Supogo que podría escanear una foto y colgarla por aquello de que una imagen vale más que mil palabras, pero me da una pereza que pa qué enchufar el escáner ahora; así que tendrás que conformarte con una sucinta descripción. Vamos a ver… no creas que es fácil, al fin y al cabo se trata de describir la viva imagen de lo insólito y todo eso. Vamos a intentarlo. Imagina un digno guerrero sioux ¿Ya? Vale. Ahora imagina un digno guerrero sioux que tiene serios problemas con el agua de fuego, y que un buen día se le cruzan todos los cables y se pone en manos de un cirujano plástico especialmente entusiasta y de un estilista que se quedó anclado allá por los años 60 y acaba de descubrir los cardados. Si a eso le añadimos un jersey de cuello alto de esos brillantes y de un indescriptible color morado y una discreta raya perfilando los ojos ya tenemos la viva imagen que buscábamos. A grandes rasgos, el «señor» este parece ser un sacacuartos al uso. Nada nuevo: medium, tarotista, y tal y tal; aparte de las consultas tambien se realizan en su centro cursos al uso: tarot, magia, meditación sensitiva… Pero tambien hay algo que no termino de pillar y aquí es donde pido que me eches una mano. Si entiendes algo no dejes de compartirlo conmigo. Porque según el jeta este, en su gabinete se practica algo llamado «regresión psicogenética». ¿Qué es eso? Pues no tengo ni puta idea, por eso me permito reproducir el párrafo donde él mismo nos explica el rollo a ver si tú eres menos cabezadura que yo. Al preguntarle el entrevistador en qué consiste la cosa esa él responde: «Yo contemplo la estructura del cerebro en tres niveles: inconsciente colectivo, consciente y subconsciente. La regresión psicogenética sirve para reestructurar la parte psíquica del ser humano y penetrar en el Yo interno para, de alguna forma, regular los arquetipos hemisferiales del ser humano. Esto es lo pragmático, material y cartesiano, con lo que es más intuitivo, abstracto y espiritual.
»la regresión psicogenética sive para que el paciente vuelva a entrar en contacto con el inconsciente colectivo. Así penetra en aquellos valores y conocimientos atávicos y universales que están dormidos y que al despertarlos pueden ser de gran ayuda para mejorar su vida». Fin de la cita. Y esto lo dice alguien que a la pregunta de qué es lo que no soporta de una persona responde que le fastidia la falta de claridad. Pos vale. Por lo que yo he entendido despues de desechar la paja pseudo-académica –o el arte de decir lo menos posible usando las palabras más gordas que tengamos a mano-, la cosa de la regresión de marras consiste en intentar que el pardillo de turno termine de perder el contacto con la realidad y poder así sacarle los cuartos con más facilidad. En cuanto al desarrollo de la técnica, por lo que se puede dilucidar, musicoterapias y relajaciones profundas aparte, se parece sospechosamente a los métodos clínicos de psiquiatras y psicólogos. Tal vez alguna asociación de estos dignos licenciados conozca tambien unas palabras mágicas: intrusismo profesional, con todas las presunciones que queramos, pero intrusismo. Aparte de sus actividades y su actitud pragmática al tiempo que espiritual ante la vida, su rechazo ante «la falta de humanidad, de ética y de moral» entre los «profesionales del sector», el amigo Sandro nos cuenta su «experiencia más estremecedora» que consistió algo así como en un remake de El Exorcista en el cual, se presentó en su consulta una chica que había sido poseída por una energía negativa durante una sesión de oui-ja. Pero él, como un machote, a pesar de que la pobrecilla hacía muecas y echaba espuma por la boca, la mantuvo a raya crucifijo en ristre proyectando paz y armonía mientras su esposa –que es bruja- le hacía a la afectada cosas raras con un huevo. El momento culminante es cuando la santa esposa del sioux, haciendo oídos sordos a todos sus instintos de ama de casa amante del orden, estrella contra la pared el huevo, que explotó «derramando sustancias oscuras que manaban de su interior». Despues de eso, todo volvio a la normalidad, y la chica fue feliz y comio perdices, aunque sospecho que no probó la tortilla en una temporada. De este relato, la conclusión que yo saco, es que el tal Sandro puede que sea un jeta, pero es un jeta con imaginación. Una imaginación algo viciada por las películas de terror de serie B, pero imaginación al fin y al cabo. Aunque… despues de leer sus precicciones para el 2005 dudo. Dudo seriamente. Porque despues de varias vaguedades sobre el panorama político nacional, y de afirmar que el PSOE volverá a ganar las próximas elecciones –no sin antes decir que ya predijo en «distintos medios de comunicación» la victoria de 2004-, nos dice que «considera que el mandato del Papa [Juan Pablo II R.I.P.] dificilmente se prolongará más de dos años». Muy dificilmente diría yo. Termina con el otro tema estrella para cualquier adivino de tres al cuarto: Nuestra Princesa Real, la asturiana, quedará regiamente embarazada para dentro de un año o año y medio. Como regresor psicosomático no sé, pero como adivino le auguro pocos aciertos aunque no menos futuro que a cualquiera.

Despues de la entrevista nos saltamos un par de secciones de relleno, las instrucciones para llevar a cabo un ritual que atrae el dinero para el que necisitamos una llave, una caja, y no sé qué chorradas más aparte de un cuajo como el de un tahur para aguantarnos la risa, corremos un tupido velo sobre el perfil mágico del copulador profesional del que hablaba en el post anterior, pasamos mucho de un artículo perfectamente obviable que habla sobre piedros energéticos, y llegamos, por fin y sin más dilación a la ansiada página 30.

Aquí se habla de los shuar, más conocidos como jíbaros, y más conocidos aún por la desagradable costumbre que tienen, o tenían de reducir las cabezas cortadas de sus enemigos con la sana intencion de fabricarse llaveros… o algo parecido. Artesanía étnica creo que se llama. El artículo lo podemos pasar muy por encima. Datos históricos, datos antropológicos, todo bien rebozadito de chamanes, fuegos, calderos, rituales mágicos y demás aditamentos al uso. Nada que no podamos encontrar en una buena enciclopedia pero con menos misticismo y menos magufada. Lo que realmente nos interesa de este artículo es el final o la «guía básica para la reducción de cabezas»; así, tal cual, como si se tratara de describir los pasos a seguir para un trabajo de manualidades. La guía de marras viene presentada con la estructura de una receta de cocina comenzando por los ingredientes. A saber: necesitaremos «una cabeza de enemigo, agua purificada por el chamán, caldero mágico, hierbas seleccionadas…» todo eso y más. Luego se nos describe en diez pasos el proceso a seguir para conseguir una auténtica y genuína cabeza reducida de enemigo. Supongo que es comprensible que no me pare en los pasos a seguir porque son tan desagradables como cabe imaginar. Pasaré directamente a la última frase que me ha hecho gracia. «por último se terminará el fetiche tintándolo con cremas y aceites naturales». Claro que sí, deben ser cremas y aceites naturales y, a ser posible imantados y pasados vuelta y vuelta por la pirámide energética; no vaya a ser que el llavero nos pille una alergia en el último momento. Hay que joderse. Y todo ello lo cuentan utilizando, ya digo, la estructura y el estilo de cualquier receta de cocina. Eso sí, al final nos advierten en una nota que «lamentablemente se desconocen tanto las hierbas utilizadas en la cocción como las cremas o grasas utilizadas en la tintura». O sea, que nos tendremos que apañar como podamos con un poquito de perejil, su puntito de hierbabuena y crema anticelulítica de JonsonsandJonsons.

Despues de tomar una manzanilla, mano de santo para aposentar estómagos alborotados, pasamos al artículo central. Las casas encantadas. Y volvemos a desilusionarnos. Que si golpes, que si efluvios apestosos, que si manifestaciones sobrenaturales… vamos, lo de siempre. Sin embargo tambien aquí nos sorprenden los redactores de la revista con algún detalle digno de jolgorio. Por ejemplo, nos dicen que si tenemos «gases injustificados» (supongo que estos deben estar relacionados con los efluvios apestosos) es señal de que «algo está pasando». Bueno… ejem… pues entonces mi casa debe ser algo así como un híbrido entre el garito de Polstergeit (o como se escriba) y el Cortijo Jurado. Al final nos dan unos útiles consejos como que ventilemos el hogar al menos dos veces al día aunque haga frío. Joder, cómo se nota que el aconsejador de turno no ha estado nunca en mi pueblo en pleno invierno (hasta doce grados negativos este año) y tampoco tiene que pagar las facturas de calefacción. Hay que purificar las estancias de la casa con incienso; ojo, no perfumar sino limpiar. Pues va a ser que no estoy de acuerdo. A mí no me disgusta el incienso; sin embargo, por mi experiencia se que más que limpiar, su humo lo que hace es como todos los humos serios del mundo mundial: tiznar las paredes. Tambien hay que evitar ser portador de malos rollos por no se qué asunto de «miasmas negativos». Bueno, supongo que eso es de cajón; aunque más que de evitar encantamientos se trata de evitar que la legítima te arree un sartenazo o haga las maletas y se vuelva con su mamá. Una cuestión de convivencia vamos; no de fantasmadas. Más tarde se ponen categóricos y nos aconsejan que cuando la discusión y el mal rollo no se puedan evitar, pase lo que pase que nunca se desarrollen en la cocina ni en el dormitorio. Bueno, eso es de sentido común. Por una parte las cocinas suelen estar llenas de objetos punzantes y contundentes, y por otra parte si tienes pelarza en el dormitorio existen muchas posibilidades de que te quedes sin tralari-tralari y además tengas que pasar la noche con una espalda acusadora. Para llenar nuestra casa de buenas vibraciones nos aconsejan tocar una campana de vez en cuando. Eso lo tengo solucionao; en mi casa el timbre es de esos que hacen ding dong. Para terminar nos aconsejan poner música relajante. No está mal. A mí me encanta la música clásica. Sobre todo las obras escritas para violoncello o contrabajo. Aunque si tengo el cuerpo guerrero tambien me gusta pegarme alguna sesión de AC/DC y similares, algo que va bien para descargar adrenalina pero de relajante tiene poco. Y oye, aún no ha venido ningun espíritu para ordenarme que baje el volumen.

No quiero terminar sin pasar, aunque sea por encima, sobre una magufada que no conocía y me ha llamado la atención. La lectura de los dátiles. Anda que no. Quiero advertir que esta es una mancia un poco asquerosa. El proceso es más o menos como sigue: preparas una superficie de lectura –o sea, una mesa o algo parecido-, luego te llenas la boca de dátiles y mientras tratas de tragártelos, reflexionas, meditas y haces todo eso que se suele hacer. Hecho esto –y aquí viene lo asqueroso- tienes que escupir los huesos sobre la superficie de lectura y dependiendo de cómo caigan sacar conclusiones. Resulta ser que los huesos de dátil tienen una raya en un lado y un circulito en el otro (¿de qué me suena a mí eso de cero palo cero palo?). Pues bien: dependiendo si salen ceros o palos la cosa es positiva o negativa. Lo que no dicen es qué pasa si el hueso cae de lado y no sale ni cero ni palo. Al fin y al cabo, con lo pegajosos que deben estar los huesos de dátil recien escupidos esa es una posibilidad que se dará no pocas veces.

Y esto es todo amigo. Me dejo cosas en el tintero: mandalas, chakras, … pero ¿sabes qué te digo? Que estoy hasta el aparato genital de tanta chorrada junta. Así que, si estás lo suficientemente enfermo como para querer ampliar información, no dudes en decírmelo y te haré llegar la revistita de las narices donde gustes indicarme. Portes debidos, eso sí, que una cosa no quita la otra.
21/04/2005 12:43

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Autor: Allende

la psicogenética es la ciencia (lo és) que trata de explicar los principios naturales por los que se rige el hombre. Todo animal tiene una serie de conocimientos innatos que le permiten adaptarse al entorno. Esto va desde chupar la teta de la madre hasta el instinto gregario del hombre. (pasando por el hecho de que un animal de 250 kg de peso puede provocar efectos secundarios no deseados).
La Regresión que mencionas ya es más bien una pseudociencia. En nuestra naturaleza (digamos ADN, que queda muy bien) la información que hay implementada es relativamente escasa. Una regresión de la mente via ADN no es más que algo que queda muy bonito en las peliculas (Ver "El 5to Elemento" de J.L. Besson) pero que en la vida real no tiene otro propósito que hecharse unas risas a costa del pobre desgraciado que tenga intención de comprarse la segunda entrega de nuestra queridisima publicación ;)

Fecha: 06/05/2005 03:36.


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Autor: MONTSE

me he exado las cartas en una ocasión en el consultorio de sandro rey y debo decir que no me acerto ni una sola cosa, evidentemente no he vuelto

Fecha: 14/03/2006 10:02.


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