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poquetacosa

Un golpe de timón

Este garito en el que ahora te encuentras, amable lector (¡Hola mamá!) nació, como ya dije en el primer post, con vocación de válvula de escape para la mala leche. Y así va a seguir. Sin embargo la realidad a palo seco es jodida de digerir, y el universo magufo a pesar de los peligros que encierra lleno como está de paladines de la imbecilidad es, en el fondo muy aburrido. Los mismos idiotas diciendo las mismas idioteces terminan por cansar.

Uno de los métodos que tengo yo para escapar de estas cosas consiste en sumergirme en mundos e historias ficticias y mi intención es poner algunas aquí para uso, disfrute, y posiblemente tambien para desespero de los pocos que me visitáis. Las desbarradas indignadas que tienen como protagonistas a políticos, magufos, y demás especies carroñeras pueden ser distribuídas, fusiladas, retocadas y todo lo que se os ocurra. No ocurre así con las historias ficticias. Esas tambien pueden ser copiadas y distribuídas siempre que se respete la firma y nunca con ánimo de lucro. Sí, ya sé que hay que estar muy loco para tratar de lucrarse vendiendo lo que yo escribo, pero cosas más raras se han visto. En el caso hipotético de que hubiera alguien lo suficientemente loco, no tiene mas que ponerse en contacto conmigo para negociar la mejor manera de hacerme llegar mi 10 % ;-).

Y sin más rodeos, a continuación dejo un par de esas historias: un acercamiento al maravilloso mundo de Salannah, y la historia de un pobre imbécil.

Que te diviertas.
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