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poquetacosa

Resaca racista.

Resaca racista. Requena. Feria y Fiesta de la Vendimia. Domingo a las 16.15 sobre poco más o menos en uno de esos establecimientos cuyos trabajadores tienen el honor (y el placer) de atender al público en día festivo. Entra un cliente más o menos habitual, digno representante de una (presuntamente) oprimida minoría étnica. Este digno representante en particular luce en la cara ese tinte verdoso que suele asociarse con sabor a pipí de gato en la boca, malestar general, lagunas de memoria respecto a lo hecho la noche anterior y la firme determinación de no volver a acercarse al alcohol ni para curar heridas.

- Buenas tardes ¿Qué tal? - Es una pregunta retórica, salta a la vista que el cliente no está pasando por su mejor momento. Además, la dependienta tampoco tiene especial interés en que sea respondida.
- ¡Buf! No me hables, tengo una resaca como un piano.
- Claro, anoche te pondrías fino de cubatas y hoy estás pagando la factura con todos los intereses.
- Que va, si yo solo bebo cerveza. Pero me parece que me pusieron garrafón
- ¿Cerveza de garrafón? - se interesa a su pesar la chica.
- Con la zorra que estoy pelando no puede ser otra cosa. Si es que [a los gitanos] nos tienen manía y nos meten a todos en el mismo saco. Y claro, terminamos pagando justos por pecadores.


Moraleja: La tremenda resaca que sufre el paisano, no es debida a que la noche anterior se corriera una juerga de dimensiones épicas. No. La culpable de su malestar es la sociedad, empeñada con su actitud racista, en oprimir a a su etnia.

Por si a alguien le interesa, esto no es una fabulación mía. La conversación tuvo lugar realmente.

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