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Se muestran los artículos pertenecientes al tema El rincón de los charlatanes.
28/01/2008
Seamos un poquito irreverentes: "Si hablas con Dios, a eso se le llama rezar. Si Dios te responde, entonces es esquizofrenia." Y por cierto: "No vengas a rezar a mi escuela y yo me abstendré de ir a pensar a tu iglesia (o mezquita, o sinagoga, o....)."
26/09/2007
Continentes hundidos. "El hundimiento de los continentes [...] solía ir acompañado de volcanes, terremotos y hordas de barquitos llenos de ancianos ansiosos por construir pirámides, y círculos místicos de piedras en alguna nueva tierra donde cupiera esperar que ser el poseedor de una antigua y genuina sabiduría esotérica atraería a las chicas." Cita extraída del libro de Terry Pratchett ¡Voto a Bríos!, como todos los suyos, muy recomendable si te quieres echar unas risas. Etiquetas: Atlántida, Pratchett
22/05/2006
El cronovisor. Allá por el 1972, saltaba una curiosa noticia en todos los medios de comunicación. Un equipo científico, dirigido por un benedictino especialista en prepolifonía (que también, hay que ver en qué cosas se especializa la gente) había conseguido dar forma a un invento que venía llamado a revolucionar el mundo tal y como lo conocemos, etc etc. Se trataba nada más y nada menos que del Cronovisor, un cacharrejo que nos permitiría ver y escuchar personas y hechos ocurridos hace la leche de tiempo. Como ocurre siempre con estas cosas, el tema se sustentaba en incontrovertibles teorías científicas. En este caso, nada más y nada menos que en la primera ley de la termodinámica, la que habla de la conservación de la energía. Si damos por hecho que la energía no se crea ni se destruye, el cronovisor debería ser capaz de, como quien dice tirar del hilo, desenredar la madeja de energía remanente, y volver a codificar sonidos e imágenes del pasado para hacerlas perceptibles por nuestros imperfectos sentidos. No voy a contar la historia completa del cacharrejo porque es fácil encontrarla en la red. Solo comentaré aquí, muy sucintamente, cómo terminó (¿seguro que terminó?... titototin…totin…totin…). Que fué, ni más ni menos que como cabe esperar que termine cualquier buena historia de conspiranioias: Ese Vaticano que se acojona al ver el potencial del inventito de marras, esos servicios secretos que se alborotan, esa etiqueta de top-secret, esa órden del Papa de turno conminando a guardar silencio sobre el asunto, ese director del proyecto que (convenientemente) estira la pata. Vamos, lo de siempre. Sin embargo, hoy no quiero hablar de ese desprestigiado cronovisor. No señor. Hoy, con grave riesgo para su bienamado pellejo, haciendo chakras sordos a los mensajes telepáticos de los hombres de negro que silencio avisan y amenazan miedo, Poquetacosa (o sea, yo) va a hablarles del Auténtico Cronovisor (mayúsculas reverenciales incluídas). Ese que los amantes del misterio misterioso, empeñados en que los árboles no les dejen ver el bosque, parecen no conocer. El auténtico cronovisor, no es un proyecto secreto. Su uso y disfrute es libre y, en su versión más básica, gratuíto. Lo usamos continuamente, aunque para explotar todo su potencial necesitaremos una noche oscura y estrellada y un lugar sin demasiada contaminación lumínica. El auténtico cronovisor siempre ha estado ante nuestros ojos… de hecho son nuestros ojos. Sí, amigos y vecinos, nuestros ojos nos permiten asomarnos a las ominosas tenebrosidades (titototin… totin… totin…) del pasado. Su mecanismo también se fundamenta en un hecho científico, en el que que nos cuenta que la velocidad de la luz es finita, 300.000 Km/s sobre poco más o menos. ¿Cómo afecta esto a nuestro cronovisor? Pues sencillamente, en que si miramos lo suficientemente lejos podremos ver el pasado, por cada 300.000 Km que nuestra mirada se adentre en la distancia, también retrocederá un segundo en el tiempo. Vamos a explicar esto con unos ejemplos prácticos. Si volvemos la vista hacia Sirio, sistema éste tan querido para el mundo magufo, no lo veremos tal y como es en la actualidad, la luz que nos llega de Sirio salió de allí, aproximadamente cuando el mundo del colorín, lloraba con esas lágrimas suyas tan parecidas a la saliva goteante de los carroñeros, la muerte de Lady Di. Pero eso es poco tiempo, nuestro cronovisor puede llegar más lejos. Si miramos hacia Regulus, la estrella α de la constelación de Leo estaremos viendo el tiempo en el que se hacía uno de los mayores descubrimientos de la egiptología y que quedó eclipsado por la inminencia de la II guerra mundial: el descubrimiento en Tanis, por parte del egiptólogo Pierre Monet, de la tumba de Psusenes I. Un faraón cuyo ajuar eclipsaba al del mismísimo Tutankamon, y que reinó hace 3.000 años. Durante su reinado ocurría el drama que podemos ver en la fotografía que ilustra esta entrada: la agónica muerte de una estrella, que tras consumir todo su combustible, expulsa al espacio su envoltura gaseosa dando lugar a lo que conocemos como NGC 6543, la nebulosa del ojo de gato para los amigos. Pero claro, para ver espectáculos como ese, nuestros queridos cronovisores necesitan aumentar su poder mediante ayuda óptica. Esa foto en particular fué sacada por el instrumento óptico más poderoso que tenemos a nuestra disposición en este momento: el telescopio espacial Hubble . Tiemblo al pensar lo que será capaz de mostrarnos el James Webb cuando entre en servicio. Pero volvamos a poner los pies en la tierra. Polaris, la estrella que nos muestra el norte, envió la luz que hoy vemos, durante el reinado de Felipe II, cuando los tercios españoles hacían temblar Europa y un tal Miguel de Cervantes daba por finalizada su carrera militar. Y podemos llegar aún más lejos. Mirando a la Nebulosa de Orión, nos adentramos 1.500 años en el pasado, 163.000 observando la Nube Mayor de Magallanes, 2,4 millones de años si miramos hacia la galaxia de Andrómeda. Esto a simple vista y sin ayuda. Un telescopio nos puede llevar más allá. Nos permitirá observar por ejemplo, el cúmolo de Virgo, un conjunto de galaxias que se encuentra a 50 millones de años luz. Si recurrimos al actual rey de los telescopios, el Hubble , la cosa ya da vértigo. Su famosa foto de campo profundo, nos muestra un conjunto de galaxias, tal y como eran hace 14.000 millones de años. A estas alturas, la enormidad de las distancias pone a prueba hasta a las mentes más abiertas. El cronovisor, efectivamente existe; aunque la mayoría del tiempo lo dediquemos a la mezquina ocupación de observarnos el ombligo, lo tenemos a nuestra disposición, sin necesidad de mediums, ouijas, ni aparatejos raros vetados por el Vaticano, para mostrarnos las verdaderas maravillas del universo.
14/03/2006
Pensamiento escéptico y política.Desdichado lector: Antes de que sigas adelante, me veo en la obligación de hacerte una advertencia. Lo que sigue es, posiblemente, perfectamente obviable; largo, reiterativo y seguramente aburrido. Solo una cosa diré en mi descargo: ¡Si no lo suelto reviento! Avisado quedas. « La política y el fútbol tienen eso. Se sienten, no se piensan. No debería ser así en el caso de la política, pero es». El entrecomillado lo podemos leer en los comentarios a una de las entradas del Golem Blog . Y quien dice eso tiene más razón que un santo. Apoyándose en ese hecho incontrovertible, la misma persona afirma que no debe aplicarse el pensamiento escéptico (esto es: la voluntad de hacerse preguntas y buscar sus respuestas) a la política porque la imparcialidad ahí es imposible y las conclusiones que saquemos estarán invariablemente viciadas de filias y fobias. Y en lo de la inconveniencia de aplicar el pensamiento escéptico a la política creo que el amigo se equivoca. Se equivoca mucho. Del todo diría yo. Me explicaré. Tengo entendido que la democracia, puede resumirse muy básicamente como el gobierno ejercido por el pueblo. ¿Cómo se consigue eso? Por medio de elecciones en los que el pueblo elige a sus representantes. Estos representantes se organizan a su vez en formaciones o partidos políticos. Según las reglas democráticas más simplificadas es la formación más votada (por el pueblo) la que ejerce el gobierno del país durante un periodo pactado de antemano, a cuyo término vuelven a convocarse nuevos sufragios. El resto de los partidos, que han conseguido menos votos que la formación llamada a formar gobierno, integran lo que conocemos como oposición y su cometido consistiría básicamente en ejercer de contrapeso, en fiscalizar al gobierno y evitar que se emborrache de poder y saque los pies del tiesto. Esto, claro está es pura teoría. En la práctica y según el sistema vigente en España, el partido que ha sido votado mayoritariamente suele verse obligado a buscar alianzas para poder gobernar con cierto desahogo y lo que consigue en realidad es verse literalmente cogido por las pelotas por grupos que respaldados muchas veces por cuatro votos mal contados, llevan adelante iniciativas muchas veces abusivas que no podrían imaginar ni en sus sueños más húmedos y cuyo único mérito está en constituír un peso que, aunque irrelevante visto desde el conjunto, sí es capaz de inclinar la balanza que de entrada está bastante equilibrada por el peso parecido de los dos partidos mayoritarios. En cuanto a la oposición, parece que ha dejado de estar de moda la fiscalización constructiva destinada a frenar los posibles desmanes del gobierno y lo que se lleva ahora son los dinamiteros. Estos tipejos (antes o después lo son todos, no nos equivoquemos) se afanan, con fines puramente electoralistas, en destruir por principio cualquier iniciativa que tome el gobierno. El sentido común se va al carajo y son incapaces de ver otra cosa que las próximas elecciones o, en casos como el actual las anteriores, que perdieron pero aún no parecen haberse dado cuenta. Visto así, podemos caer en la tentación de considerar al gobierno como una pobre víctima. Nada más lejos de la realidad, su comportamiento suele ser tan limitado a la estética y tan electoralista como el de los otros. Silenciando sus errores y dándose autobombo con sus aciertos, o con todo lo que tenga la mínima posibilidad de venderse como tal, igual que los otros magnifican los errores gubernamentales o transforman sus logros en tales. Sus iniciativas dejan la práctica a un lado y se limitan a parchear el tambor al son que tocan las encuestas de opinión o, lo que es peor: las modas. El caso es que entre unos y otros montan tal batiburrillo de demagogia que el ciudadano de a pie, abrumado por la información contradictoria o por la simple ausencia de información termina aferrándose a sus filias y sus fobias dejando al corazón lo que debería gestionar la cabeza. En cualquier caso, la consecuencia lógica es un panorama político plagado de inútiles, irresponsables y corruptos todos ellos, eso sí, democráticamente elegidos (faltaría más) por un país que ha perdido la capacidad de crítica y va a votar como quien va al fútbol. El caso es, que entre unos y otros la democracia termina transformada en una puta performance, que es como definió alguien a un skech humorístico al que le han quitado la gracia. ¿Qué quiero decir con todo este rollo? Pues sencillamente que nuestros representantes distan mucho de ser los semidioses cuyas palabras y hechos deben ser elevados a artículos de fe que piensan muchos; de hecho, a estas alturas del chiste, sospecho que ni siquiera hay demasiados que estén especialmente dotados intelectualmente. Son adaptables, saben venderse, tienen capacidad para agradar; no puede ser de otra manera para llegar donde están. Pero nada más. Polvo y humo. ¿Cómo es posible que una panda de piernas, casi iletrados en porcentajes sorprendentemente altos, consigan ponerse, o más bien andar siempre a bofetadas alrededor del timón de un estado? Pues desde mi punto de vista la explicación es sencilla, aunque políticamente incorrecta. Para explicar esto, tenemos que desmitificar primero una de esas palabras fetiche: democracia; que junto con sus hermanas justicia y libertad ha sido puteada hasta límites impensables. Hablemos claro. La democracia no es la panacea universal. Ni mucho menos. Como mucho es, entre todos los sistemas de gobierno posibles, uno de los menos malos. ¿Qué ocurre con una democracia cuyos sustentadores y razón de ser (votantes), acríticos, prefieren «sentir» la política en lugar de reflexionar sobre lo que hacen los políticos? Sencillo. La palabra, tan bonita ella, se ve desprovista de su sentido y se transforma en algo parecido al coño de la Bernarda. Todo vale. Tergiversar, mentir, zancadillas, puñaladas traperas... El desvergonzado fin justifica los medios. Y en medio de todo esto, el pueblo, el que debía gobernar ruge extasiado o indignado según caiga la pelota; ajeno a todo lo que no sean las luces de colores, el polvo y el humo que les venden a precio de oro y de dignidad. ¿Cual es la consecuencia de este panorama? Pues bastante deprimente, la verdad. Nos encontramos con un paisaje en el que nuestros políticos viven en los mundos de Yupi, con un contacto con la realidad patéticamente limitado. Charlatanes cuya única diferencia con Rappel y Paco Porras, se suele limitar a que nuestros políticos visten de una manera un poco más elegante, y por supuesto en que las consecuencias de sus charlatanerías suelen ser infinitamente más jodidas. Y más vergonzosas. Si después del peñazo de arriba no estás ya hasta las narices, con tu permiso daremos un paseo por unos cuantos ejemplos ilustrativos. Comenzaremos por aquella sabrosa anécdota que tuvo lugar al principio de la actual legislatura (allá por agosto de 2004 creo recordar). Entonces pudimos regocijarnos contemplando a nuestras paritarias ministras que, recordémoslo pertenecen a un partido que se apellida socialista y obrero, se soltaban la melena y aparecían posando para una de las revistas más pijas que existen convenientemente ataviadas con trapitos cuyo precio da sudores fríos imaginar. El motivo, según ellas, era reivindicar los derechos de la mujer. O sea, a ver si nos entendemos. Resulta que posar para Vogue vistiendo unos trapitos con un precio que supondría el sueldo de un año para la mayoría de las españolas es una forma de reivindicar los derechos de las mujeres. Pues algo debo haberme perdido, porque a mí, eso me parece un capricho de nuevo rico. No. Vamos a ver. Al parecer nuestras muy paritarias, socialistas y obreras ministras, no parecen saber que, a día de hoy (y también entonces) la situación de la mujer obrera española es bastante jodida; y eso dejando a un lado los contratos basura, los sistemáticos incumplimientos de los convenios por parte de las empresas y los sueldos de mierda. En el mundo real, señoras ministras-modelo (juego de palabras traído por los pelos), ser mujer joven y casada se transforma en un hándicap a la hora de buscar trabajo porque es normal que durante la entrevista, el fulano de turno les pregunte si piensan tener hijos. Si la respuesta es sí, adiós muy buenas. En el mundo real, a pesar de las leyes de conciliación de la vida laboral y familiar, se despide sistemáticamente a las mujeres por el hecho de quedarse embarazadas. Tienen la Ley de su parte ¿No? Pues no. Por la sencilla razón de que un trabajador medio no suele poder permitirse litigar con el empresario en caso de despido improcedente, y si a pesar de todo lo hace, lo máximo que podrá conseguir es una indemnización que en la mayoría de los casos será una mierda, o una readmisión forzosa a un trabajo en el que ya no es bien recibido y terminará dejando. Y esto no es mas que un ejemplo. O sea, que no me jodan señoras ministras. «Una mentira convenientemente repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad». Durante las anteriores legislaturas, me harté de ver a un señor bajito con bigote repitiendo machaconamente aquello de «España va bien». Que curioso, me decía yo. Porque mi poder adquisitivo no deja de caer en picado, y si miro a mi alrededor no veo mas que precariedad económica y precariedad labora y consumismo desaforado e irresponsable; todo ello convenientemente aderezado por los bancos agarrándonos bien agarrados por las pelotas. Claro, llegados a este punto a mí se me presentaba una paradoja, si España iba bien, y yo, que confío ciegamente en los políticos y no soy crítico con ellos no soy nadie para dudarlo, una de dos: o bien no vivo en España, o tal vez vivo en la España equivocada. Va a ser lo último. Por cierto, como supongo que sabréis la mayoría de vosotros, el entrecomillado que abre el párrafo es de un tal Joseph Goebbels, ministro de propaganda del Tercer Reich. Los niños. Tan fotogénicos ellos ¿verdad? ¿Existe acaso imagen más entrañable que la de un político (generalmente en plena campaña electoral que es lo mismo que decir en cualquier momento) besando a un niño? Hay que proteger a la infancia, nos dicen. Y tienen razón. Y en los mundos de Yupi se la protege, claro que sí. Ay de aquel maestro que ose decir a un niño una palabra más alta que otra (por no hablar de suministrarle una colleja) ¡Anatema! ¡Excomunión! ¡Al infierno, a la hoguera con el diabólico enseñante! No vaya a ser que el tierno infante nos coja un trauma o como último recurso tire de teléfono móvil (última generación, con cámara de vídeo Mp3 y microondas) y llame a los geos de protección del menor. Claro. Esto es en los mundos de Yupi. En la práctica nuestros hijos son despiadadamente bombardeados en campañas meticulosamente diseñadas para hacer palanca en el eslabón más débil de la cadena: los niños. Y claro, lo que viene son generaciones cada vez más acríticas y depravadas (conocen al dedillo sus derechos pero no quieren oír hablar de obligaciones) que no tienen ningún empacho en extorsionar a padres y profesores con tal de tener un teléfono con microondas, con el que poder grabar las palizas que les arrean a pobres incautos y echarse unas risas. Las criaturas. La disciplina es un invento retrógrado y a extirpar mientras se impone la ley del todo vale. El sistema educativo ha sido sistemáticamente socavado hasta el punto de no saber bien de qué carajo estamos hablando. La escuela universitaria de magisterio de Valencia languidece y se cae a pedazos a la sombra del derroche de la Ciudad de las Artes y las Ciencias (¿Se puede imaginar mayor contrasentido?) y las universidades se llenan de futuros licenciados para los que la coma es un puntito con rabo y el hecho de escribir su propio nombre sin faltas de ortografía supone un evento literario sin precedentes. ¿Que exagero? No, lamentablemente no exagero. La enseñanza de las humanidades se ha relegado a un segundo plano y en algunas ramas (léase filosofía) está lista para la puntilla, la Historia (tan importante conocerla para no vernos obligados a repetirla) se prostituye en la casa de putas de los intereses partidistas y la literatura es cosa de esnobs, de pedantes y lo que es peor: de derechas. Los padres descargan su responsabilidad educativa en maestros asustados y desencantados. Y no nos equivoquemos, la mayoría de las veces no lo hacen por gusto, lo hacen por esa alegre y destructiva ignorancia que parecen empeñados en inculcarnos, o porque no tienen más remedio; al fin y al cabo hay que pagar la puta hipoteca. Lo estamos consiguiendo, sí señor. Estamos consiguiendo unas nuevas generaciones formadas por consumidores disciplinados, borregos mezquinos que rugen extasiados ante los fuegos artificiales mientras les arden las pelotas. ¡Que carallo! Protejamos la infancia, lo estamos haciendo de puta madre. Esto es lo que trae la falta de escepticismo en política. Una democracia enferma en su raíz, y una sociedad que solo necesita pan y circo sin preguntarse jamás quién coño se está comiendo el entrecot.
19/07/2005
Mi Scalextric y las investigaciones paranormales: juegos de niñosQueridos reyes magos:
Este año he sido tan bueno como siempre, al menos tan bueno como el cabrón de Luisito. He hecho mis tareas, he sido obediente… vamos, que me he comportado como se supone que debe comportarse un niño bueno. Es por eso, que un año más, al igual que llevo haciendo prácticamente desde que tengo uso de razón, os pido que de una puñetera vez me traigáis el puto Scalextric (el nuevo Monza a ser posible, aunque me conformaría con algo más pequeño). Mi premura se debe a que, como sabéis queda poco tiempo. El año próximo habré dejado de creer en vosotros y aunque seguiré escribiéndoos más que nada para continuar con el paripé, ya no será lo mismo. Para terminar, creo que debería ser innecesario recordaros que, aunque Luisito es un cabrón que apedrea perros, levanta la falda a las niñas y además es el último de la clase, le dejasteis el Scalextric hace años. A ver si se os ve el detalle.
Vuestro afectísimo:
Poquetacosa.
Como habréis adivinado, el Scalextric no llegó ese año, tampoco el siguiente ni el siguiente. Con el tiempo Poquetacosa se enteró de quienes eran en realidad los reyes magos y claro, se olvidó del juguete de sus sueños. La situación económica de su familia era bastante jodida y el Scalextric un juguete muy caro. En el caso de Poquetacosa se trató del Scalextric, pero seguro que conocéis otros: espectaculares trenes eléctricos, estupendos coches y aviones radio controlados, maravillosas casas de muñecas que tenían hasta el último de los detalles… juguetes que nunca llegaron o que sí lo hicieron; en cualquier caso, llegaran o no, invariablemente nos marcaron con su magia.
Y al final crecemos; nos hacemos adultos o al menos lo parecemos pero no olvidamos aquellos maravillosos juguetes que tanto nos hicieron soñar. La edad adulta, con sus responsabilidades y sus quebraderos de cabeza trae también una independencia económica más o menos desahogada. Y claro, caemos en la tentación y rescatamos esos maravillosos artefactos de las brumas de la memoria infantil. Recurrimos a las excusas más rastreras usando a los niños –hijos, ahijados, sobrinos…- como pantalla; niños que, por otra parte, no dejaremos que se acerquen a menos de dos metros al trasto en cuestión: son demasiado pequeños, son demasiado destrozones, cuando crezcan un poco… Mientras tanto no dudamos en recurrir al eufemismo. Por arte de birlibirloque han dejado de ser juguetes, ahora son hobbyes perfectamente serios, equiparables a la jardinería, la filatelia o la bibliofilia. Para respaldar esa ilusión existen revistas especializadas, reuniones temáticas y demás parafernalia. Nos comunicamos usando nuestros propios códigos incomprensibles para el lego: durezas de ruedas, distancias entre ejes, lubricantes especiales y motores trucados. Sin embargo al final la cosa se reduce a unos cuantos adultos perfectamente responsables en cualquier otro ámbito, que disfrutan como enanos haciendo carreras con cochecitos de juguete. Y vive Dios que la cosa es divertida.
Con lo paranormal y lo misterioso ocurre algo parecido. Al menos con la vertiente más inocente de lo paranormal, aunque a veces inocentes y desaprensivos llegan a confundirse hasta el punto resultar imposible separarlos. No hablaré aquí de la parte más sórdida, esa que anda rozando el delito y se aprovecha sin ningún sonrojo del miedo, la incultura y la desesperación de los demás para ganar unos duros. De lo que hablo aquí hoy, es de niños entrando a medianoche en cementerios y caserones abandonados por el simple placer de tener miedo (que placentero ese miedo inofensivo a fantasmas y aparecidos, que diferente es de los miedos reales a que te peguen un tiro, a romperte el bautismo en cualquier carretera o simplemente a no llegar a fin de mes), de niños temblorosos y felices al ver cómo se mueve el vasito sin que «nadie» lo empuje. Hablo de historias, completamente reales, claro, de terrorífico e imprevisible final contadas con voz cavernosa a la luz de una hoguera mientras sentimos ese agradable estremecimiento en la columna vertebral. De la imaginación infantil aplicada a «luces raras» que se ven en el cielo de noche.
Estos niños son los mismos niños que soñaron con un juguete y también crecen. En la mayoría de los casos, la formación, la experiencia y el sentido común les niegan el disfrute de esos placeres, de ese cosquilleo, de ese estremecimiento, de ese miedo infantil a lo misterioso. Sin embargo existen casos en los que esto no ocurre. El sentido común pierde por goleada y el eufemismo es estirado hasta el límite de su resistencia. Ya no son placeres infantiles. Ahora son investigaciones serias. Al más puro estilo de los niños, que transforman el sillón en un barco pirata y el espacio debajo de la mesa en un inexpugnable castillo, ellos transforman la grabadora en una ventana al mundo de los difuntos, la cámara de fotos –Photoshop mediante en los casos más agudos- en notario de lo maravilloso y lo oculto. Para dar más sensación de credibilidad alardean de los kilómetros que hacen, del dinero que les cuesta, del tiempo que roban a otras actividades en su incesante búsqueda de la Verdad (así, en mayúsculas y sin anestesia). Eufemismos. Porque lo que de verdad andan buscando es ese cosquilleo, ese estremecimiento, ese placentero miedo infantil por lo misterioso. Lo maravilloso y lo sorprendente en su estado más puro: recién salido de la imaginación. ¿Me equivoco? Tal vez, no me hagáis caso. Solo daos una vuelta por la Red y echad un vistazo a las páginas de corte paranormal. Encontraréis, aparte de multitud de chorradas, muchos colores oscuros, ambientes tenebrosos, casas encantadas, cruces de cementerio y desenfocadas y espeluznantes fotos trucadas de fantasmas. Escuditos pseudo policíacos, intrépidos chalecos multibolsillos y términos científicos que, por alguna razón y paradójicamente han adoptado los aficionados al oscurantismo. Verdades de juguete como niños que se disfrazan de piratas.
Aunque los mecanismos sean similares, hay una diferencia entre el aficionado a hacer carreras con cochecitos de juguete y el flamante investigador paranormal. Yo termino la carrera, guardo los coches perfectamente consciente de que son coches de juguete, y sigo con mi vida como si tal cosa. Los aficionados a lo paranormal van perdiendo paulatinamente el contacto con la realidad hasta el punto de llegar a negarla en algunos casos. Para ellos los «misterios» que «investigan» no son de juguete, para ellos son cosas importantes que cambiarían la faz del mundo si no fuera por los macabros hombres de negro. Ya no son niños grandes, son incomprendidos galileos. Y claro, así les luce el pelo.
21/04/2005
Toca Madera... (II y afortunadamente final)Como lo prometido es deuda, por mucho que nos arrepitamos de hacer ciertas promesas –y este, te aseguro que es el caso- hoy vamos a terminar de una puñetera vez con el comentario de la revistita de marras, entendiendose revistita tanto en su sentido literal como en su sentido más peyorativo. Para ir haciendo boca vamos a meterle mano a la entrevista del mes.
El afortunado es un tal Sandro Rey que viene definido en el encabezado como un hombre sencillo, con las cosas claras, altos valores esotéricos, y destilando humanismo. Tambien nos dicen que es la viva imagen de lo insólito en el siglo XXI. Yo puntualizaría esto último y diría que más que viva imagen de lo insólito es una imagen insólita. Supogo que podría escanear una foto y colgarla por aquello de que una imagen vale más que mil palabras, pero me da una pereza que pa qué enchufar el escáner ahora; así que tendrás que conformarte con una sucinta descripción. Vamos a ver… no creas que es fácil, al fin y al cabo se trata de describir la viva imagen de lo insólito y todo eso. Vamos a intentarlo. Imagina un digno guerrero sioux ¿Ya? Vale. Ahora imagina un digno guerrero sioux que tiene serios problemas con el agua de fuego, y que un buen día se le cruzan todos los cables y se pone en manos de un cirujano plástico especialmente entusiasta y de un estilista que se quedó anclado allá por los años 60 y acaba de descubrir los cardados. Si a eso le añadimos un jersey de cuello alto de esos brillantes y de un indescriptible color morado y una discreta raya perfilando los ojos ya tenemos la viva imagen que buscábamos. A grandes rasgos, el «señor» este parece ser un sacacuartos al uso. Nada nuevo: medium, tarotista, y tal y tal; aparte de las consultas tambien se realizan en su centro cursos al uso: tarot, magia, meditación sensitiva… Pero tambien hay algo que no termino de pillar y aquí es donde pido que me eches una mano. Si entiendes algo no dejes de compartirlo conmigo. Porque según el jeta este, en su gabinete se practica algo llamado «regresión psicogenética». ¿Qué es eso? Pues no tengo ni puta idea, por eso me permito reproducir el párrafo donde él mismo nos explica el rollo a ver si tú eres menos cabezadura que yo. Al preguntarle el entrevistador en qué consiste la cosa esa él responde: «Yo contemplo la estructura del cerebro en tres niveles: inconsciente colectivo, consciente y subconsciente. La regresión psicogenética sirve para reestructurar la parte psíquica del ser humano y penetrar en el Yo interno para, de alguna forma, regular los arquetipos hemisferiales del ser humano. Esto es lo pragmático, material y cartesiano, con lo que es más intuitivo, abstracto y espiritual. »la regresión psicogenética sive para que el paciente vuelva a entrar en contacto con el inconsciente colectivo. Así penetra en aquellos valores y conocimientos atávicos y universales que están dormidos y que al despertarlos pueden ser de gran ayuda para mejorar su vida». Fin de la cita. Y esto lo dice alguien que a la pregunta de qué es lo que no soporta de una persona responde que le fastidia la falta de claridad. Pos vale. Por lo que yo he entendido despues de desechar la paja pseudo-académica –o el arte de decir lo menos posible usando las palabras más gordas que tengamos a mano-, la cosa de la regresión de marras consiste en intentar que el pardillo de turno termine de perder el contacto con la realidad y poder así sacarle los cuartos con más facilidad. En cuanto al desarrollo de la técnica, por lo que se puede dilucidar, musicoterapias y relajaciones profundas aparte, se parece sospechosamente a los métodos clínicos de psiquiatras y psicólogos. Tal vez alguna asociación de estos dignos licenciados conozca tambien unas palabras mágicas: intrusismo profesional, con todas las presunciones que queramos, pero intrusismo. Aparte de sus actividades y su actitud pragmática al tiempo que espiritual ante la vida, su rechazo ante «la falta de humanidad, de ética y de moral» entre los «profesionales del sector», el amigo Sandro nos cuenta su «experiencia más estremecedora» que consistió algo así como en un remake de El Exorcista en el cual, se presentó en su consulta una chica que había sido poseída por una energía negativa durante una sesión de oui-ja. Pero él, como un machote, a pesar de que la pobrecilla hacía muecas y echaba espuma por la boca, la mantuvo a raya crucifijo en ristre proyectando paz y armonía mientras su esposa –que es bruja- le hacía a la afectada cosas raras con un huevo. El momento culminante es cuando la santa esposa del sioux, haciendo oídos sordos a todos sus instintos de ama de casa amante del orden, estrella contra la pared el huevo, que explotó «derramando sustancias oscuras que manaban de su interior». Despues de eso, todo volvio a la normalidad, y la chica fue feliz y comio perdices, aunque sospecho que no probó la tortilla en una temporada. De este relato, la conclusión que yo saco, es que el tal Sandro puede que sea un jeta, pero es un jeta con imaginación. Una imaginación algo viciada por las películas de terror de serie B, pero imaginación al fin y al cabo. Aunque… despues de leer sus precicciones para el 2005 dudo. Dudo seriamente. Porque despues de varias vaguedades sobre el panorama político nacional, y de afirmar que el PSOE volverá a ganar las próximas elecciones –no sin antes decir que ya predijo en «distintos medios de comunicación» la victoria de 2004-, nos dice que «considera que el mandato del Papa [Juan Pablo II R.I.P.] dificilmente se prolongará más de dos años». Muy dificilmente diría yo. Termina con el otro tema estrella para cualquier adivino de tres al cuarto: Nuestra Princesa Real, la asturiana, quedará regiamente embarazada para dentro de un año o año y medio. Como regresor psicosomático no sé, pero como adivino le auguro pocos aciertos aunque no menos futuro que a cualquiera.
Despues de la entrevista nos saltamos un par de secciones de relleno, las instrucciones para llevar a cabo un ritual que atrae el dinero para el que necisitamos una llave, una caja, y no sé qué chorradas más aparte de un cuajo como el de un tahur para aguantarnos la risa, corremos un tupido velo sobre el perfil mágico del copulador profesional del que hablaba en el post anterior, pasamos mucho de un artículo perfectamente obviable que habla sobre piedros energéticos, y llegamos, por fin y sin más dilación a la ansiada página 30.
Aquí se habla de los shuar, más conocidos como jíbaros, y más conocidos aún por la desagradable costumbre que tienen, o tenían de reducir las cabezas cortadas de sus enemigos con la sana intencion de fabricarse llaveros… o algo parecido. Artesanía étnica creo que se llama. El artículo lo podemos pasar muy por encima. Datos históricos, datos antropológicos, todo bien rebozadito de chamanes, fuegos, calderos, rituales mágicos y demás aditamentos al uso. Nada que no podamos encontrar en una buena enciclopedia pero con menos misticismo y menos magufada. Lo que realmente nos interesa de este artículo es el final o la «guía básica para la reducción de cabezas»; así, tal cual, como si se tratara de describir los pasos a seguir para un trabajo de manualidades. La guía de marras viene presentada con la estructura de una receta de cocina comenzando por los ingredientes. A saber: necesitaremos «una cabeza de enemigo, agua purificada por el chamán, caldero mágico, hierbas seleccionadas…» todo eso y más. Luego se nos describe en diez pasos el proceso a seguir para conseguir una auténtica y genuína cabeza reducida de enemigo. Supongo que es comprensible que no me pare en los pasos a seguir porque son tan desagradables como cabe imaginar. Pasaré directamente a la última frase que me ha hecho gracia. «por último se terminará el fetiche tintándolo con cremas y aceites naturales». Claro que sí, deben ser cremas y aceites naturales y, a ser posible imantados y pasados vuelta y vuelta por la pirámide energética; no vaya a ser que el llavero nos pille una alergia en el último momento. Hay que joderse. Y todo ello lo cuentan utilizando, ya digo, la estructura y el estilo de cualquier receta de cocina. Eso sí, al final nos advierten en una nota que «lamentablemente se desconocen tanto las hierbas utilizadas en la cocción como las cremas o grasas utilizadas en la tintura». O sea, que nos tendremos que apañar como podamos con un poquito de perejil, su puntito de hierbabuena y crema anticelulítica de JonsonsandJonsons.
Despues de tomar una manzanilla, mano de santo para aposentar estómagos alborotados, pasamos al artículo central. Las casas encantadas. Y volvemos a desilusionarnos. Que si golpes, que si efluvios apestosos, que si manifestaciones sobrenaturales… vamos, lo de siempre. Sin embargo tambien aquí nos sorprenden los redactores de la revista con algún detalle digno de jolgorio. Por ejemplo, nos dicen que si tenemos «gases injustificados» (supongo que estos deben estar relacionados con los efluvios apestosos) es señal de que «algo está pasando». Bueno… ejem… pues entonces mi casa debe ser algo así como un híbrido entre el garito de Polstergeit (o como se escriba) y el Cortijo Jurado. Al final nos dan unos útiles consejos como que ventilemos el hogar al menos dos veces al día aunque haga frío. Joder, cómo se nota que el aconsejador de turno no ha estado nunca en mi pueblo en pleno invierno (hasta doce grados negativos este año) y tampoco tiene que pagar las facturas de calefacción. Hay que purificar las estancias de la casa con incienso; ojo, no perfumar sino limpiar. Pues va a ser que no estoy de acuerdo. A mí no me disgusta el incienso; sin embargo, por mi experiencia se que más que limpiar, su humo lo que hace es como todos los humos serios del mundo mundial: tiznar las paredes. Tambien hay que evitar ser portador de malos rollos por no se qué asunto de «miasmas negativos». Bueno, supongo que eso es de cajón; aunque más que de evitar encantamientos se trata de evitar que la legítima te arree un sartenazo o haga las maletas y se vuelva con su mamá. Una cuestión de convivencia vamos; no de fantasmadas. Más tarde se ponen categóricos y nos aconsejan que cuando la discusión y el mal rollo no se puedan evitar, pase lo que pase que nunca se desarrollen en la cocina ni en el dormitorio. Bueno, eso es de sentido común. Por una parte las cocinas suelen estar llenas de objetos punzantes y contundentes, y por otra parte si tienes pelarza en el dormitorio existen muchas posibilidades de que te quedes sin tralari-tralari y además tengas que pasar la noche con una espalda acusadora. Para llenar nuestra casa de buenas vibraciones nos aconsejan tocar una campana de vez en cuando. Eso lo tengo solucionao; en mi casa el timbre es de esos que hacen ding dong. Para terminar nos aconsejan poner música relajante. No está mal. A mí me encanta la música clásica. Sobre todo las obras escritas para violoncello o contrabajo. Aunque si tengo el cuerpo guerrero tambien me gusta pegarme alguna sesión de AC/DC y similares, algo que va bien para descargar adrenalina pero de relajante tiene poco. Y oye, aún no ha venido ningun espíritu para ordenarme que baje el volumen.
No quiero terminar sin pasar, aunque sea por encima, sobre una magufada que no conocía y me ha llamado la atención. La lectura de los dátiles. Anda que no. Quiero advertir que esta es una mancia un poco asquerosa. El proceso es más o menos como sigue: preparas una superficie de lectura –o sea, una mesa o algo parecido-, luego te llenas la boca de dátiles y mientras tratas de tragártelos, reflexionas, meditas y haces todo eso que se suele hacer. Hecho esto –y aquí viene lo asqueroso- tienes que escupir los huesos sobre la superficie de lectura y dependiendo de cómo caigan sacar conclusiones. Resulta ser que los huesos de dátil tienen una raya en un lado y un circulito en el otro (¿de qué me suena a mí eso de cero palo cero palo?). Pues bien: dependiendo si salen ceros o palos la cosa es positiva o negativa. Lo que no dicen es qué pasa si el hueso cae de lado y no sale ni cero ni palo. Al fin y al cabo, con lo pegajosos que deben estar los huesos de dátil recien escupidos esa es una posibilidad que se dará no pocas veces.
Y esto es todo amigo. Me dejo cosas en el tintero: mandalas, chakras, … pero ¿sabes qué te digo? Que estoy hasta el aparato genital de tanta chorrada junta. Así que, si estás lo suficientemente enfermo como para querer ampliar información, no dudes en decírmelo y te haré llegar la revistita de las narices donde gustes indicarme. Portes debidos, eso sí, que una cosa no quita la otra.
14/04/2005
Toca Madera...El panorama magufoide patrio, en su vertiente más popular y kiosquera está de enhorabuena. Desde hace unas semanas contamos en nuestros puntos de venta habituales o no, con una nueva publicación que viene a engrosar la ya de por sí surtidita fauna y, ya de paso abrir nuestras mentes cual puerta de chiqueros para darle entrada al morlaco de la maravilla más pachanguera. El nombre de la cosa es «Toca madera y conviertete en mágico». Ahí es na. Pero pongámonos en antecedentes. Hace bastantes años, era yo cliente irregular de publicaciones como Ano Cero y Más Allá de la estulticia. Sin embargo hace tiempo que no compro ninguna publicación de este tipo. Vale, soy consciente de que para criticar algo hay que conocerlo primero, sin embargo para encontrar maguferías ya no hace falta pasar por el kiosco, un simple paseo por la red de redes suele bastar y sobrar para encontrar material. Además, este tipo de publicaciones suelen pseudoplagiarse en sus postulados y, qué quieres que te diga, conozco formas mucho mejores de aburrirme. La publicación que nos ocupa hoy, por haberme pillado en un día tonto, y además tratarse de una primera entrega, constituye una notable excepción que, me temo va a confirmar mi regla de no gastar dinero en chorradas durante bastante tiempo. Decir que es un bodrio sería mucho decir. Pero echémosle un vistazo superficial antes de entrar en detalles que por un motivo u otro han llamado mi atención. Para empezar nos damos cuenta de que con la excusa del regalito de rigor –un «oráculo azteca» en este caso- la cosa viene profilácticamente plastificada. Para evitar contaminaciones por malas energías supongo. O más bien para evitar un hojeo previo al pago; sana medida ésta, que en este caso echaría para atrás hasta al magufo más recalcitrante. Otro detalle en el que reparamos nada más aflojar los 2.90 € que cuesta la broma, es en su patética delgadez: 68 páginas incluyendo las tapas, y aparte el regalo: una cartulina troquelada y llena de colorines en el anverso y frases chorras en el reverso que contiene las 16 cartas de que consta el oráculo de marras, cartas que, si nos atenemos a las instrucciones de uso y disfrute deberemos separar siguiendo las líneas de puntos y usando la mano izquierda. La cara de tonto que se le queda a uno al sopesar el producto mientras la caja registradora hace cling cling, se agudiza al comprobar que de esas 68 páginas, 14 están dedicadas a la publicidad del ramo. A saber: mucho 806, mucho colorín místico, mucho careto esotérico, y mucho –esto mucho más mundano- simbolito de Visa, Mastercard y demás trocitos de plástico que hacen nuestra vida más fácil. Vamos a ver qué nos queda. El titular central de la portada está dedicado a las casas encantadas, tema este, como todo el mundo sabe de candente actualidad. Tambien se trata la lectura de los huesos de los dátiles –esta magufada no la conocía- y, cágate lorito, prometen mostrarnos el rincón oculto de un actor porno; que dado el oficio del paisano debe andar por debajo de las uñas sobre poco más o menos. Lo del actor porno descoloca un poco pero se comprende enseguida; porque si echamos un vistazo a los créditos, nos damos cuenta de que la empresa editora es nada más y nada menos que Adult Video Films S.L.. Organización que como todo el mundo sabe es mundialmente conocida por sus acojonantes –y nunca reconocidos por la ciencia oficial- logros en la cosa de exponer, investigar, y dar solución a todo tipo de misterios para-anormales. La editorial, a modo de presentación y firmada bajo pseudónimo –claro- nos deja claras un par de cosas. A saber. A la abajofirmante le encannnta escribir, y lo hace muy bien, pero como sus posibles lectoras son gilipollas no va a hacerlo tan bien como sabe porque no pillarían ni una. Tambien queda más o menos claro que la abajofirmante –La Bruja por mal nombre- tiene un don y sabe cosas que, de hacerse públicas conseguirían que nos hiciéramos caquita en los pololos pero que no piensa contárnoslas porque ella es una persona enrollada y consciente de que el coeficiente intelectual medio de su parroquia es comparable, en textura y amplitud, con el de un botijo de esos de «estuve en Valdetortas y me acordé de ti». Poco despues en una maniobra de acercamiento consistente en un guiño cómplice, nos cuenta de que ella, dones aparte, tambien es un ama de casa dinámica, de su tiempo y tal y tal. Otro cómplice «bienvenidas» nos deja claro a qué tipo de público va dirigida la revista: ama de casa de mediana edad y con una formación académica media-baja. Aquí me permito un inciso para poner de relieve algo que «La Bruja» parece no saber: las amas de casa de mediana edad y con una formación académica media-baja distan muchismo de ser tan gilipollas como ella parece creer; y llevan a cabo todos los días, y cuando digo todos los días quiero decir TODOS LOS DÍAS, tareas que harían que un tiburón de Wall Street se pusiera a llorar como una magdalena de encontrarse en la misma situación. Y sin despeinarse ni perder la sonrisa. Con dos cojones. El sumario podría obviarlo, sin embargo llama la atención que nos prometan, que cuando lleguemos a la página 30 aprenderemos las técnicas jíbaras para reducir cabezas. Una enseñanza de bastante mal rollo, me permito añadir. Y llegamos a la sección de curiosidades. Aquí nos encontramos con que un tal Edgar Friendich nos conmina a que no pensemos. Bueno, es lógico. Y digo más, si existiera un libro sagrado para el magufete de infantería, creo que ese sería su primer mandamiento. Luego el fulano se explica. La razón para no pensar es la existencia de «vampiros psíquicos»; unos pseudo-jetas que se dedican a robar buenas ideas. Más tarde la cosa se suaviza, y resulta que lo que no debemos hacer es verbalizar nuestras ideas geniales no vaya a ser que cualquier vivales nos las fusile. Pues bien, todas estas chorradas en doce líneas a media página. El julai este del Edgar (del que viene una foto muy meditabundo él y como sujetándose con el pulgar las ideas para que no se le escapen) creo que antes se dedicaba al espionaje industrial pero lo echaron por gilipuertas. La sección de curiosidades, despues de varias chorradas más sobadas que la pechuga de la Berrocal, termina contándonos cómo los semáforos nos indican la forma de dirigir nuestras vidas. Si los encontramos siempre en verde: de puta madre, si están en ámbar: mal rollito pero tiene arreglo, si se ponen coloraos a nuestro paso: chungo chungo chungo. Con ese nombre no podía faltar una sección llamada Mundo Supersticioso y subtitulada «por si acaso…» y está dediciada precisamente a eso, a las supersticiones. Bueno, podría ser peor, podrían llamarlas «sabiduría popular». Aquí más chorradas más vistas que el funeral del Papa y algo original. Resulta que si hacemos puenting, debemos hacerlo en luna creciente y levantando la pata izquierda en el momento del salto. Tambien se nos recomienda que, mientras caemos, en lugar de gritar Jeronimooooo y hacernos pipí encima, pensemos con fuerza en un deseo. En mi caso, el deseo fue: «que aguante la cuerda, porfa, que aguante la cuerda y no volveré a hacerlo». Y oye, funcionó. Y eso que había luna nueva y yo tenía resaca. Eso sí, unas gotitas se me escaparon. Y por hoy ya está bien. Tengo hora con mi charlatán de cabecera para que me de un masajito en el yo interior y me ponga los chakras a punto de nieve. En un próximo post entraré más a fondo con algunos artículos de la revistita de marras justo antes de que acompañe al oráculo azteca en el sueño de los justos del contenedor de reciclado de papel. Sin embargo antes de irme quiero emular a mi admirado Juan Dámaso (Vidente) y hacer una predicción: a esta publicación le veo yo menos futuro que a un consolador en la puerta de un convento.
23/02/2005
InexplicableCuando una línea de pensamiento se fundamenta sobre una palabra de connotaciones negativas… mal empezamos. Poco positivo podemos esperar ahí. Es el caso de los charlatanes y soplagaitas varios de lo paranormal, pues basan todo su intrincado –aunque en esencia muy sencillo- imaginario en una palabra de estas características: inexplicable. Y claro, a partir de ahí hay barra libre. Una vez establecido –por ellos, claro- el carácter inexplicable de un hecho pueden inventarse cualquier explicación que se les ocurra por ilógica que sea. Si la explicación en cuestión se maquilla convenientemente con términos pseudocientíficos, se la rodea con una banda sonora convenientemente misteriosa e inquietante, y se le cuelga tamben la etiqueta de inexplicable, tenemos una bonita pescadilla que se muerde la cola lista para el consumo de cerebros ávidos de emociones emocionantes y poco dados a hacerse preguntas. Desde mi punto de vista esta es la esencia del pensamiento irracional: una panda de débiles mentales que opinan que, lo que ellos no pueden explicar es inexplicable. La desfachatez de estos elementos llega al extremo de ignorar, negar y ridiculizar con uñas y dientes las explicaciones lógicas que puedan hacerse sobre los fenómenos que ellos han etiquetado como inexplicables. Tampoco es que me extrañe, un misterio desvelado deja de ser un misterio lucrativo.
Y conste que en el caso de los que se lucran con este tipo de cosas, la situación me parece comprensible. Cada cual cuida de su negocio por inmoral que este sea. Y claro, esto se refleja en los magufillos de infantería, los que se dejan la pasta en publicaciones, cursos raros y CDs de autohipnósis; unas veces porque están sinceramente convencidos y otras con la nada inocente intención de parecerse a los supermagufos que tienen la exclusiva sobre la palabra inexplicable y, por supuesto sacarle el mismo rendimiento pecuniario que ellos. Desde mi punto de vista, se nota que un magufillo de infantería está maduro cuando empieza a inexplicar cosas. Verbigracia. Pongamos que al magufillo en cuestión se le aflojan los esfínteres emocionales ante la grandeza de un edificio grande como la Gran Pirámide. Como la formación histórica de nuestro personaje es comparable a la de un cojón de pato automáticamente viene la palabra que tan aprendida tiene a su mente: inexplicable. Si es un magufillo con cierta formación en lo suyo, la palabra mágica viene automáticamente seguida por el razonamiento de que es imposible que los egipcios levantaran semejante monumento: no puedo hacerlo yo ¿cómo podrían hacerlo ellos con lo antiguos que eran?. Y a partir de ahí viene la fase de barra libre; que si atlantes, que si extraterrestres, la imaginación y la imbecilidad marcan el límite. Y como todo el mundo sabe, la imbecilidad humana es una de las pocas cosas ilimitadas que existen… bien pensado debería dejar solo la imbecilidad y retirar la imaginación. Hay pocos magufos imaginativos –y suelen tener buenos índices de ventas por cierto-, el resto se limita a repetir los arrebatos lisérgicos de aquellos elevándolos a la categoría de hechos comprobados: inexplicable.
Si a estas alturas de la fiesta llega el detractor de turno y se le ocurre decir que tal o cual hecho inexplicable está más que explicado entramos en la fase buenrollista. Chaval, tienes que abrir tu mente. ¡Coño! Si tengo la mente abierta. Tan abierta la tengo que soy capaz de reconocer que existen cosas en este universo que no soy capaz de comprender; el funcionamiento del encendido electrónico de mi coche sin ir más lejos. Sin embargo no las considero inexplicables. Soy consciente de mi pequeñez, de mis limitaciones intelectuales. Y oye, tan feliz. Esta actitud me permite seguir aprendiendo cosas. También soy consciente de que en el momento en que me atasque y reconozca que algo es inexplicable, habré dejado de aprender. No porque lo sepa todo, sino porque lo categórico de la palabra cierra todas las salidas que no pasen por la fantasía. Ojo, he dicho fantasía, no imaginación. Aunque son palabras emparentadas definen conceptos distintos.
Los amantes del misterio, lo que normalmente buscan es el misterio en sí. La descarga de adrenalina que da el ver una sombra por el rabillo del ojo e imaginar que es un fantasma, al escuchar extraños sonidos en la medianoche de un caserón abandonado, la chapita corriendo por el tablero de la Oui-ja. Vale, de acuerdo. Como hobby no le veo ningún problema. Hay gente que juega al rol consiguiendo los mismos resultados, otros coleccionan orinales o cacas de perro y oye, tan felices. Lo que me jode es, que gentes cuadriculadas incapaces de pensar por sí mismas, que repiten cual loritos las disparatadas teorías de sus gurús, que consideran inexplicable todo lo que desde su cojera intelectual no pueden, o no quieren comprender; que esa panda de pardillos me diga que abra mi mente e intente hacerme comulgar con las mismas ruedas de molino que ellos se tragan sin pestañear. Eso me toca la bisectriz sobremanera.
18/02/2005
"¡Oiga usté! ¡Yo tengo derecho a creer en lo que me de la gana!"Cuando un charlatán, sea profesional o amateur (los profesionales son más retorcidos, los amateur más apasionados) se queda sin argumentos, cosa que ocurre más pronto que tarde a poco que se les pidan pruebas lógicas que respalden sus delirios, suelen recurrir como último e incontestable recurso al entrecomillado que he puesto como título. Y ahí (nunca mejor dicho) hemos topao con la iglesia. Libertad de culto, libertad de creencias, libertad de irracionalidad, libertad,libertad, libertad... nunca una palabra tan bonita fue tan prostituída salvo, tal vez Paz. Sin embargo las creencias irracionales casi nunca son algo gratuíto. No. La cosa suele pasar factura. Sobre todo si las inscribimos en un marco de desesperación que es, al fin y al cabo su mejor caldo de cultivo. No, esta no es una de mis divagaciones. Si quieres saber de verdad de qué hablo pincha AQUÍ y saca tus propias conclusiones. Yo ya he pinchado y, con tu permiso me voy a vomitar.
14/02/2005
El pensamiento crítico y el Casio de mi madre.Mi madre tiene un reloj de esos baratitos, de plástico y goma. Un Casio me parece que es. Lo compró en una de esas tiendas de todo a cien porque mi madre, tanto en su ejercicio profesional como en el ejercicio de la maternidad (las cosas son aún así, no nos equivoquemos), pasa mucho tiempo trasteando con agua y con otros líquidos menos recomendables. Y claro, no quería estropear el reloj bueno, el dorado, que le regalaron hace tiempo. El caso es, que al reloj en cuestión un buen día se le agotó la batería. Normal. Generalmente, si a un reloj como ese se le gasta la pila lo tiras y te compras otro. Suele salir más barato. Sin embargo a mi madre le encanta su reloj sumergible de plástico y lo llevó a la relojería para que sustituyeran la batería. Y el reloj, claro, volvió a funcionar tan bien como hasta entonces. Sin embargo, por alguna razón había dejado de ser sumergible: cuatro gotas de agua, el cristal de la esfera empañado por dentro y vuelta a la relojería. Ya en tan digno establecimiento la conversación se desarrolló más o menos como sigue:
- Buenos días ¿en qué puedo ayudarla? – amplia sonrisa del relojero. - Pues verá usted, es que ayer vine para cambiarle la pila a un reloj y ahora le entra agua.
El profesional de la manecilla coge el reloj, lo observa con aire experto, asiente un par de veces como para sí, condescendiente, y con gesto algo despectivo lo deposita en el mostrador y procede a dictaminar:
- Este tipo de reloj, sobre todo los de diseño cuadrado como es el caso que nos ocupa, una vez abierto resulta muy difícil, por no decir casi imposible que recuperen la estanqueidad. - Hombre… tampoco creo yo que haya que estudiar en Salamanca. Que es un Casio de seis euros, no el batiscafo de Cousteau.
El digno comerciante en pelucos que acusa la puya como una duda a su profesionalidad y, destornillador en ristre y con gesto algo mosqueado procede a levantar la tapa del peluco de la discordia, para descubrir que la junta de goma responsable de la estanqueidad del aparato está doblada en una esquina. Con maestría la endereza, la coloca en su sitio, vuelve a apretar los tornillos y ¡Oh Milagro! El peluco en cuestión vuelve a estar preparado para convivir sin peligro de empañamientos con todo tipo de líquidos domésticos.
La historia del reloj no es mas que un ejemplo; hay más. De hecho es algo que puede ocurrirnos en cualquier momento en que necesitemos los servicios de un profesional cualificado, si ese profesional es menos cualificado y más caradura de lo que en un principio pudiera parecer. Verbigracia. El albañil que hemos contratado nos deja una pared torcida cual muralla china. Le pedimos explicaciones y la respuesta puede ser más o menos que no, que la pared no está torcida, que se trata de un efecto óptico propiciado por la distribución general de la vivienda; póngase usted aquí –no, ahí no, un poco más a la derecha- y verá cómo la ve recta. Un fontanero: efectivamente caballero la tubería nueva que acabo de instalar pierde un poco de agua, pero no es mi culpa, la culpa es del arquitecto que al hacer el proyecto no ha tenido en cuenta el influjo de las mareas sobre todos y cada uno de los fluidos. El carpintero. Debo darle la razón, apreciada señora en que la puerta al parecer, no cierra como es debido y hace un desagradable ruido al arrastrarse por el suelo. Sin embargo no debería darle importancia pues es un fenómeno bien conocido en nuestra profesión y se debe básicamente a que la madera aún no se ha adaptado a este entorno que, por otra parte sufre constantes y acusados cambios tanto de temperatura como de humedad E=mc2… pero usted págueme y no se preocupe porque ese problema se soluciona solo en un par de meses. La respuesta adecuada en estos casos suele ser algo así como que las fluctuaciones macrofinancieras en Wall Street combinadas con una desagradable infección por hongos que sufre el cajero del banco impedirán que (póngase el nombre del profesional que corresponda) cobre su trabajo hasta que no esté bien hecho. Y suele funcionar. Después de responder eso y tras los morros y las blasfemias el voy baja de rigor, la pared suele terminar recta, la tubería bien sellada, y la puerta abre y cierra como una seda.
Sin embargo, si estos profesionales tan… poco profesionales esgrimen esas torpes excusas para camuflar su torpeza es, ni más ni menos porque en la mayoría de los casos funcionan. Y… ¿Sabes qué? Pues que no me extraña. Vivimos en un mundo en el que una parte importante de la población está convencida de que la posición de tal o cual esfera gigante de gas incandescente que se encuentra por otra parte a un montón de años-luz, en el momento del nacimiento influye sobre el carácter y el futuro de la criatura. De que unos monigotes pintados en trozos de cartón, interpretados convenientemente por el caradura de turno, son capaces de predecir nuestro futuro y hasta nuestro pasado. De que cualquier sustancia sospechosa que se le pase por los cojones (a veces creo que literalmente) al curandero chalado de guardia es más efectiva para curar nuestros males que cualquiera de los medicamentos probados y reprobados que existen… y así, ad nauseam que decía uno por ahí. Y claro, no me extraña que cualquier elemento se suba alegremente al carro de la credulidad para justificar sus chapuzas. Si la luna es capaz de moldear mi carácter ¿Cómo no va a serlo de afectar la estanqueidad de una tubería?
Eso sí. Aquí todos somos muy guays, muy comprensivos y muy políticamente correctos. Cada cual es muy libre de creer en lo que se le pase por la cabeza por disparatado que parezca. Todo en aras de la libertad. Pero ¿somos así más libres? No, que va, no lo somos. Así lo único que somos es más borregos. ¿Para qué pensar, informarse y sacar conclusiones si hay otros que lo hacen por nosotros? Y además dicen unas cosas tan bonitas… Seamos democráticos porque la verdad lo es. Votemos. Y si el resultado de la votación es que tenemos que meter la astrología, la transcomunicación instrumental (jugar a interpretar palabras en el ruido blanco de una grabación) y la cirugía psíquica en las universidades, pues hagámoslo, creemos cátedras especializadas en fantasmas y fotografías Krilian. Una vez conseguido esto ya podremos dar el Gran Paso. Estaremos existencialmente preparados para irnos definitivamente a la MIERDA.
30/01/2005
Los pinitos egiptológicos de don Pedro Amorós. Parte II y final.Despues de un par de días haciendo relajación trascendental, meditación ayurvédica y un par de canutitos, vuelvo a encontrarme mentalmente preparado para abordar la magna tarea que supone comentar esta perla de la erudición egiptológica perpetrada por mi más admirado humorista alicantino. El varias veces Presidente del SEIP D. Pedro Amorós. Pero hagamos un poco de memoria. Nos quedábamos hace unos días totalmente patidifusos y mentalmente algo perturbados al descubrir que las piedras del revestimiento de la Gran Pirámide habían sido pulidas hasta un punto de perfección equiparable al del espejo principal del telescopio del Monte Palomar. Despues de tamaña revelación, y a pique de sufrir un jamacuco existencial o un soponcio tántrico no me quedó mas remedio que tomarme un descanso. Veamos cómo sigue la cosa. De momento comenzamos con “Datos, todavía más desconcertantes”. Para ilustrar la imposibilidad de que la Gran Pirámide fuera comenzada y terminada durante el reinado del mismo faraón, Amorós nos dice que “las últimas zonas de construcción, las terminaciones eran más burdas y en ocasiones menos perfectas. Con lo cual tenemos un importante aspecto para diferenciar la época”No deja de ser meritorio que alguien que ha demostrado su incapacidad para distinguir el granito rosado de la caliza blanca se meta en semejantes sutilezas. Personalmente no cuento con información como para afirmar o desmentir que existan diferencias lo suficientemente aparentes en la construcción de la Gran Pirámide como para hacernos pensar que su construcción se desarrolló en épocas distintas. Si alguien cuenta con esa información le agradecería que me la hiciera llegar. Mientras espero sentado como buen investigador de sillón, pasaré a cosas aún más inquietantes o el viaje en el tiempo de un cacho de palo. “Un equipo de investigación español, encontró en el fondo del pasadizo de la verdadera entrada a la pirámide un fragmento cilíndrico de madera que se demostró científicamente que pertenecía a un bloque de granito que se encuentra en la entrada y sirvió como sistema de cierre. Un dato muy curioso, es que cuando llevaron a una Universidad americana a analizar este pequeño cilindro de madera, los científicos se asombraron cuando el veredicto del C14, dató del 2016 después de Cristo, este hallazgo. ¿ Quiere decir esto que viene del futuro?”Antes de nada me gustaría saber más sobre el intrépido equipo de investigación y cómo demostraron “científicamente” que el trozo de madera en cuestión pertenecía efectivamente a ese contexto. Si no es demasiado pedir tambien me encantaría saber el nombre de la Universidad americana que lo analizó. Más que nada para que me pusieran al día de sus métodos en datación por Carbono 14. Porque a lo mejor estoy equivocado, pero yo tenía entendido que dicho método lo que mide es la descomposición de un isótopo que comienza en el momento de la muerte del tejido analizado. Con lo cual la fecha más reciente que se puede conseguir mediante C14 es hoy mismo, y en ningún caso fechas futuras. Esto se pone misterioso, y más si tenemos en cuenta que “Un científico inglés, examinó los orificios donde supuestamente se insertarían esos seis cilindros, y encontró las marcas de un broca algo extrañas. En primer lugar, la broca tendría que tener una "dureza 500", para poder haber trepanado de la forma en que lo hizo este bloque de granito. Tengamos en cuenta que el material más duro que se conoce es la vidia, que es el diamante sintético y tiene "dureza 11" y se utiliza en los talleres para cortar precisamente el granito. En seccionar un bloque de granito de un metro, se invierten horas con nuestra técnica actual. Según los cálculos de este científico inglés, en base a la medida de separación de las marcas dejadas por la broca, el proceso de perforación con el que se trataron los orificios del bloque de cierre, fue tres veces más rápido que como hoy en día lo hubiéramos conseguido con nuestro sistema.”El científico en cuestión es nada menos que Flinders Petrie, y las conclusiones sobre las características de los taladros son del ingeniero Benjamin Baker. En una inspección superficial, y midiendo las marcas dejadas por el taladro en la piedra, Baker llegó a la conclusión de que semejante trabajo sería imposible de llevar a cabo usando las herramientas de su época. Sin embargo, un exámen más minucioso al microscopio nos muestra otra cosa. Las marcas dejadas por el supuesto supertaladro no son paralelas como cabría esperar de una penetración regular. Ni siquiera marcan toda la longitud del agujero, sino que aparecen y desaparecen. Exactamente igual que ocurriría si los agujeros hubieran sido trabajados por abrasión y usando poca presión. Un tal Dennys A. Stocks lleva más de 20 años trabajando en este sentido. Usando técnicas de arqueología experimental y basándose en modelos aparecidos en distintas inscripciones, Stocks ha fabricado taladros y los ha usado tal y como habrían hecho los antiguos egipcios obteniendo buenos resultados. O sea, que por mucho que pese a magufos ufológicos varios, los antiguos egipcios no solo podían, sino que tallaban, taladraban y pulían piedras duras sin demasiados problemas. “Sólo con observar el obelisco inacabado de las canteras de granito rosa que se encuentran en Aswan, nos damos cuenta que la forma "acucharada" con la que esta esculpido, encierra un misterio superior al que simplemente nos explican los arqueólogos”Sólo con observar el obelisco inacabado de las canteras de Aswan, nos damos cuenta de la característica forma acucharada que dejaban las mazas de dolerita usadas para tallar el granito. Son precisamente estas piezas inacabadas las que ilustran con más fuerza la grandeza de esta civilización. Y por fin nos acercamos a la conclusión, y lo hacemos de la forma más previsible posible: los dogones de Mali, tribu que Amorós sitúa “a cierta distancia del nacimiento del Nilo”. Si quieres traducir en kilómetros tan indeterminada distancia consulta un atlas. Despues de una breve introducción a los misterios de la cosmogonia de los dogones (si te interesa otra visión del tema puedes leer este artículo) el amigo Amorós se adentra en el apasionante mundo de la astronomía y afirma que “para mayor asombro, hace tan solo cinco años, se pudo analizar mediante un sistema espectral, la densidad que tendría la estrella Sirio B, dando casualmente una "dureza 500"”Tendría gripe. O diarrea. O simplemente se fumó la clase el día que explicaron la dureza y la densidad de los materiales. Porque si Mr. Amorós hubiera asistido ese día a clase sabría que dureza y densidad son cosas distintas. Vamos a poner un ejemplo sencillito. La dureza del diamante es 10 en la escala de Möhs y su densidad es de 3,52 g/cm3 en los cristales más puros. La dureza del plomo es 2 en la misma escala, sin embargo su densidad se dispara hasta los 11,37 g/cm3. Sí, Mr. Amorós, ese simpático señor que le vendio a usted un juego de densísimas brocas de plomo lo estáfó. Si intenta taladrar con ellas algo más duro que un trozo de pan recien hecho se fundirán. Y por fin llegamos a la gloriosa culminación de los pinitos egiptológicos de Don Pedro, y lo hacemos como no podría ser de otra manera: dejando la puerta de las estrellas de par en par “Si pensamos que la raza egipcia, originariamente pudiera venir de centro-africa, y más concretamente de una región cercana a las tierras de los Dogones, e intentamos dar una explicación coherente a la construcción de las pirámides, posiblemente encontremos alguna solución cuando comparemos la dureza de un material como el que pudiera haber sido traido por una raza extraterrestre, en la visita realizada a esta tribu y que casualmente coincide con el que la ciencia dice que tiene la estrella de donde estos venían, con el material de la dureza necesaria para realizar las trepanaciones del bloque de granito que supuestamente sirvió de sistema de cierre. Pero claro, es una utopía pensar que una raza extraterrestre pudiera haber venido a la Tierra, ¿ NO CREEN ?...De este párrafo me encantan sobre todo las mayúsculas finales; y los puntos suspensivos. Pues bien, creo que para terminar voy a responder a la pregunta final de Mr. Amorós. No considero una utopía el pensar que unos hombres-pez se acercaron a una enana blanca hace miles de años y allí abrieron unas minas para recoger el material que permitiría a los egipcios taladrar granito. No, para nada lo considero una utopía. Lo considero una total, absoluta, y supina GILIPOLLEZ.
26/01/2005
Los pinitos egiptológicos de don Pedro Amorós. Parte IQuienes me conocen saben que soy un curioso de la Historia. No un investigador, ojo, mi ego bien, gracias pero no llega a ese punto de hipertrofia. No soy mas que un curioso con muchas horas de campo, algunas de excavación (la mayor parte de ellas como simple observador y el resto como un machaca más limpiando piezas y moviendo tierra), y muchas, muchisimas entre todo tipo de libros; aparte, claro está de las que paso buscando información en la red. Internet. Una valiosa herramienta llena de información valiosa y tambien, claro está de mucha basura. Mi curiosidad e Internet confabularon hace unos días y me tropecé con el impagable artículo humorístico que comentaré a continuación. Lo firma Pedro Amorós, presidente al parecer vitalicio del S.E.I.P. (Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas… en masculino, como gustan de llamarla sus integrantes). Pues bien, aunque el artículo de Don Pedro no es el más disparadado que he encontrado en este medio (en alguno se llengan a describir antiguos silos de misiles situados en el complejo de Sakkara), sí tiene el honor de ser uno de los más completos. Una suerte de disparatado escaparate-compendio de maguferías iluminadas. Pero antes de comenzar con el artículo, me gustaría hacer una somera y muy personal reflexión sobre su autor. Lo primero que debemos saber sobre los creyentes-defensores a ultranza de lo paranormal (pues tal es el caso que nos ocupa) es, que si tuvieran un santo sería Galileo (circunstancia esta de lo más paradójica, pobre hombre) y si existiera –que existe- para ellos algo parecido a un lugar de peregrinación, este sería sin lugar a dudas Egipto. ¿Por qué ocurre esto? Pues no tengo ni puñetera idea: misterio. El caso es que cualquier investigador-vividor de lo paranormal que se precie, debe contar ineludiblemente en su «caché» al menos con una foto de sí mismo posando delante o dentro de algún monumento egipcio; ya sea la Esfinge o las pirámides de Gizeh o, en casos más sibaritas, como de más caché, el Serapeum, la Pirámide escalonada o el temlo de Denderah con sus conocidas «bombillas». Sea como sea, si no tienes foto egipcia posando con cara de estreñimiento, de susto o de supremo asombro (eso va en el carácter de cada uno), en el mundillo de lo paranormal no pasas de ser un vulgar mierdecilla. Y Don Pedro Amorós, presunto ingeniero informático, presunto colaborador variadito e investigador autotitulado especialista en transcomunicación instrumental no es ningún mierdecilla de lo paranormal sino todo un peso… medio. Y un peso medio de lo paranormal, mundialmente conocido por sus investigaciones destinadas a dar un esclarecimiento sobrenatural a ciertas –y misteriosisimas- manchas de humedad, no podía quedarse en las fotos. Cuando una llega a cierto nivel debe mojarse, opinar. El respultado lo puedes encontrar pinchando AQUÍ, que es de donde he extraído los entrecomillados que ya, sin más rollos, y para jolgorio y refocile del personal paso a comentar. La cosa viene a titularse: “EGIPTO MAGICO EL MISTERIO DE LA GRAN PIRAMIDE”Hombre, como título muy original no es, la verdad. Yo diría que es incluso previsible. Sin embargo la falta de originalidad nunca ha sido un defecto demasiado grave en un artículo con vocación divulgativa. Tras el título, Don Pedro dedica los dos primeros párrafos a ir creando ambiente de una forma, permítaseme lo suficientemente torpe como para no merecer siquiera comentario. Así que voy a correr un estúpido velo hasta el final del segundo párrafo. Las dos últimas frases sí me parecen interesantes. “Y como hecho anecdótico hay que resaltar que un pequeño grabado que había en la entrada a la tumba del faraón advertía que una terrible maldición caería sobre aquellos que osaran perturbar el sueño eterno del faraón. Al poco del maravilloso hallazgo, todos los que participaron en la excavación murieron por causas extrañas, excepto su propio descubridor, Carter”.Todo el mundo conoce la Maldición de Tutankamon, hay quien incluso es capaz de recitarla de memoria: «la muerte perseguirá con rápidas alas a todo aquel que ose…» etc etc. Bonito, sugerente, yo diría que incluso misterioso. Lástima. Porque ese texto, ni nignún otro texto maledicente existio nunca relacionado con la Tumba de Tutankamon. Vamos, que fue un invento de la prensa sensacionalista de la época, invento que por cierto le funcionó muy bien. Y oye, vaya mierda de maldición ¿qué no? Porque vamos a ver, ahí al parecer estiró la pata hasta el apuntador (cosa completamente falsa, pero bueno) excepto el máximo culpable: el propio Carter que murio bastantes años despues. Un cero para las rápidas alas de la muerte y otro para Don Pedro porque ni siquiera en su campo está bien informado. No nos menciona por ejemplo el «misterioso» apagón que sufrio El Cairo o la teatral escena en la que el perro de Lord Carnarvon (mecenas de Carter en este negocio) aullaba desesperado (o estiraba la pata, no recuerdo bien este extremo) justo en el mismo momento en que su dueño pasaba a mejor vida muy lejos de donde se encontraba el perro en cuestión. Pero continuemos con Tutankamon, las pirámides llegarán despues. “la causa de que la tumba de Tutankamón fuera hallada intacta, fue por que falleció a muy temprana edad y todavía no habían comenzado su monumento funerario, teniendo así que adaptar " a toda prisa" la tumba de un sacerdote de la época que fue la que sirvió de eterno reposo para este "niño faraón"En realidad la tumba de Tutankamon no fue hallada intacta; había sido saqueada en dos ocasiones poco despues de ser sellada. Todo parece indicar que los saqueadores fueron sorprendidos con las manos en la masa y lo robado restituído a la tumba de forma poco cuidadosa. De ahí el follón monumental que se encontró Carter cuando accedio a la tumba y que dificultó enormemente su vaciado. Más tarde, durante la excavación de la tumba de Ramses VI, la de Tutankamon quedó cubierta por una capa de cascotes y debido a eso permanecio oculta hasta que llegó Carter. Este párrafo merece otro par de apuntes aunque menores. El monumento funerario destinado a Tutankamon sí había sido comenzado cuando este murio, pero estaba sin terminar. El sacerdote que amablemente cedio su propia tumba para que descansara el faraón no fue otro que Eye, su visir y sucesor. Visto Tutankamon pasamos ya a las pirámides, ya era hora. “Pero el problema surge con la transcripción del jeroglífico de la conocida "Estela del Inventario", que daba a conocer que la Gran Pirámide ya estaba construida en tiempos de Keops, y era llamado el Templo de Isis”.¡Toma castaña! Otro cero en magufería para Don Pedro. Vamos mal. Aunque eso no es de extrañar si su fuente es una transcripción y no una traducción de la Estela del Inventario. La teoría magufa dice más o menos que era La Esfinge de Gizeh la que ya existía cuando fueron construídas las pirámides. Sin embargo la egiptología nos cuenta que la Estela del Inventario que es un texto de la dinastía XXVI en el que se hace el inventario de las estatuas contenidas en un pequeño templo dedicado a Isis en Gizeh y se comenta su restauración. La esfinge mencionada en la Estela del Inventario es dorada y tiene una altura siete codos reales, que traducidos al sistema métrico nos dan unos 3,64 metros. ¿Alguien ha visto la Esfinge de Gizeh aunque sea en foto? Pues eso. Y a partir de aquí, es cuando la fantasía de Don Pedro se dispara. “Lo peor de todo, fue la gran pérdida que todos sufrimos cuando su revestimiento en granito rosado, que constaba con unos 27.000 bloques completamente grabados con signos jeroglíficos”Completamente de acuerdo, la reutilización del revestimiento fue una gran pérdida. Debía ser todo un espectáculo ver la pirámide recien terminada, brillando al sol con el deslumbrante color BLANCO de la CALIZA extraída de las canteras de Tura, a 13 km de Gizeh. “la única prueba que hoy existe para aceptar que la Gran Pirámide fue construida para el reposo de dicho faraón , es la de un sello grabado encontrado en el interior de la "Cámara de Descarga" del cual se duda incluso y se atribuye a una posible falsificación del coronel Vyse”El caso es que el tal sello, ni es un sello ni está grabado. De hecho tampoco existe una única inscripción sino varias, pintadas en ocre rojo, y en algunos casos semicubiertas entre las uniones de unas piedras con otras. Estas inscripciones, descubiertas por R. Howard Vyse en 1837 no tienen ningún valor ceremonial, son simples (y precisamente por ello para mí más imprsionantes si cabe que los más impresionantes jeroglificos) firmas estampadas por los capataces de las canteras identificando al equipo encargado de extraer las piedras, así como al contratista principal: el propio Keops. Es por eso que se encuentran a menudo en posiciones aleatorias pues su razón de ser no era ser leídas una vez colocadas las piedras. Ese tipo de inscripciones tambien se puede encontrar tanto en las canteras como en otras pirámides. Ahora, en el apartado que Amorós (le estoy perdiendo el respeto a medida que leo) titula “La lógica aplastante” nos encontramos así, de golpe con las Grandes Preguntas de la Magufería. A saber: “¿ Cómo harían más cien mil hombres durante veinte años para trabajar en un mismo lugar, sin pisarse unos y otros ?, ¿ cómo transportaban esos inmensos bloques de piedra que pesan de 2 a 80 toneladas cada uno, desde las canteras sin utilizar vehículos ?, ¿ cómo transportaban más de 27.000 bloques de granito desde las canteras de Aswan que están a unos 1.000 kilómetros de distancia ?, ¿cómo cortaban los bloques de granito, con sus simples útiles de cobre, ya que no conocían el hierro ? ¿cómo subían a la cima de la pirámide (148 metros) estos bloques de 80 toneladas, cosa que hoy es imposible ?”Como para quedarse sin respiración, pero vayamos por partes. Bueno, la forma de que 100.000 personas trabajen en un mismo sitio sin pisarse, es simplemente no estar en el mismo sitio. Había gente en la obra, claro está. Pero tambien había gente en las canteras, gente transportando el material… distribución racional del trabajo que se llama. Un tema que podría aclararle con cierta falcilidad al Sr Amorós (solo cierta facilidad, al fin y al cabo habría que solventar lógicos escollos de capacidad intelectual) cualquier capataz de cualquier obra de nuestros días. Efectivamente los egipcios no tenían camiones ni vehículos pesados que les ayudaran con el transporte. Pero tenían un río precioso que les facilitaba mucho la tarea. Y desde el río hasta su colocación definitiva… bueno, existen teorías para todos los gustos, pero en general utilizaban músculos, ingenio y rampas. ¿Que no se puede transportar un bloque de 80 toneladas usando estos medios? Pues sí, para consternación de la magufería en general sí se puede. Lo de los 27.000 bloques de granito traídos desde las canteras de Aswan me hace especial gracia. Aquí vuelve otra vez este tío con el recubrimiento de granito. Que no era granito leñe, que era caliza blanca de una cantera que estaba a 13 kilómetros. El granito solo se utilizó para el revestimiento de las cámaras y en una cantidad, como es lógico muchisimo más manejable. La extracción del granito. Para la extracción del granito se usaban mazas de dolerita, una piedra muy dura y resistente a los impactos. Aun así esas mazas terminaban por desgastarse y sus restos desechados se pueden encontrar aún hoy en las canteras de granito. “Según los datos arqueológicos, con cien mil hombres trabajando constantemente en la construcción de la pirámide, que consta de 2.800.000 bloques que pesan de 2 a 80 toneladas, para poder terminarla en veinte años tendrían que haber colocado, situado, orientado, pulido, y grabado uno de esos pesados bloques cada 3 minutos”En esto remito la explicación a la que daría un capataz de obra. Distribución lógica del trabajo. Nada de 100.000 tíos a la vez trabajando individualmente cada bloque, menudo escaqueo se habría liado si el Sr Amorós hubiera sido el jefe de obras de la Gran Pirámide. “Para complicar más la dura tarea, decir que no se han encontrado vestigios de amarres de cuerdas y nada por el estilo, así pues no nos olvidemos del transporte que en ocasiones no era nada sencillo. Además como dato curioso, para el fijado de los bloques utilizaban un yeso de fraguado rápido, cosa que una vez fijado el bloque era imposible moverlo para su orientación”.Seguimos con la desorganización. Los bloques se transportaban desbastados, y más tarde se eliminaba el material sobrante en el mismo lugar de su colocación eliminando de paso cualquier marca de manipulación que pudieran tener. Sobre el “yeso de fraguado rápido” no tengo noticias ¿alguien podría explicarme qué coño es eso? “Para la construcción de cada uno de los bloques de granito que recubrían la pirámide que tenían unos 20 metros cuadrados de superficie cada uno, se emplearía la misma tarea que para el pulido del espejo del observatorio del Monte Palomar”¡Halaaaaaaa! Pulido de precisión en bloques de piedra caliza. Prefiero no comentar esto y dejar que cada cual saque sus conclusiones. Lo del Monte Palomar ha colmado mi medida de despropósitos. Prefiero dejar lo que sigue para mañana… o pasado mañana. Saludos.
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