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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2005.
14/04/2005
Toca Madera...El panorama magufoide patrio, en su vertiente más popular y kiosquera está de enhorabuena. Desde hace unas semanas contamos en nuestros puntos de venta habituales o no, con una nueva publicación que viene a engrosar la ya de por sí surtidita fauna y, ya de paso abrir nuestras mentes cual puerta de chiqueros para darle entrada al morlaco de la maravilla más pachanguera. El nombre de la cosa es «Toca madera y conviertete en mágico». Ahí es na. Pero pongámonos en antecedentes. Hace bastantes años, era yo cliente irregular de publicaciones como Ano Cero y Más Allá de la estulticia. Sin embargo hace tiempo que no compro ninguna publicación de este tipo. Vale, soy consciente de que para criticar algo hay que conocerlo primero, sin embargo para encontrar maguferías ya no hace falta pasar por el kiosco, un simple paseo por la red de redes suele bastar y sobrar para encontrar material. Además, este tipo de publicaciones suelen pseudoplagiarse en sus postulados y, qué quieres que te diga, conozco formas mucho mejores de aburrirme. La publicación que nos ocupa hoy, por haberme pillado en un día tonto, y además tratarse de una primera entrega, constituye una notable excepción que, me temo va a confirmar mi regla de no gastar dinero en chorradas durante bastante tiempo. Decir que es un bodrio sería mucho decir. Pero echémosle un vistazo superficial antes de entrar en detalles que por un motivo u otro han llamado mi atención. Para empezar nos damos cuenta de que con la excusa del regalito de rigor –un «oráculo azteca» en este caso- la cosa viene profilácticamente plastificada. Para evitar contaminaciones por malas energías supongo. O más bien para evitar un hojeo previo al pago; sana medida ésta, que en este caso echaría para atrás hasta al magufo más recalcitrante. Otro detalle en el que reparamos nada más aflojar los 2.90 € que cuesta la broma, es en su patética delgadez: 68 páginas incluyendo las tapas, y aparte el regalo: una cartulina troquelada y llena de colorines en el anverso y frases chorras en el reverso que contiene las 16 cartas de que consta el oráculo de marras, cartas que, si nos atenemos a las instrucciones de uso y disfrute deberemos separar siguiendo las líneas de puntos y usando la mano izquierda. La cara de tonto que se le queda a uno al sopesar el producto mientras la caja registradora hace cling cling, se agudiza al comprobar que de esas 68 páginas, 14 están dedicadas a la publicidad del ramo. A saber: mucho 806, mucho colorín místico, mucho careto esotérico, y mucho –esto mucho más mundano- simbolito de Visa, Mastercard y demás trocitos de plástico que hacen nuestra vida más fácil. Vamos a ver qué nos queda. El titular central de la portada está dedicado a las casas encantadas, tema este, como todo el mundo sabe de candente actualidad. Tambien se trata la lectura de los huesos de los dátiles –esta magufada no la conocía- y, cágate lorito, prometen mostrarnos el rincón oculto de un actor porno; que dado el oficio del paisano debe andar por debajo de las uñas sobre poco más o menos. Lo del actor porno descoloca un poco pero se comprende enseguida; porque si echamos un vistazo a los créditos, nos damos cuenta de que la empresa editora es nada más y nada menos que Adult Video Films S.L.. Organización que como todo el mundo sabe es mundialmente conocida por sus acojonantes –y nunca reconocidos por la ciencia oficial- logros en la cosa de exponer, investigar, y dar solución a todo tipo de misterios para-anormales. La editorial, a modo de presentación y firmada bajo pseudónimo –claro- nos deja claras un par de cosas. A saber. A la abajofirmante le encannnta escribir, y lo hace muy bien, pero como sus posibles lectoras son gilipollas no va a hacerlo tan bien como sabe porque no pillarían ni una. Tambien queda más o menos claro que la abajofirmante –La Bruja por mal nombre- tiene un don y sabe cosas que, de hacerse públicas conseguirían que nos hiciéramos caquita en los pololos pero que no piensa contárnoslas porque ella es una persona enrollada y consciente de que el coeficiente intelectual medio de su parroquia es comparable, en textura y amplitud, con el de un botijo de esos de «estuve en Valdetortas y me acordé de ti». Poco despues en una maniobra de acercamiento consistente en un guiño cómplice, nos cuenta de que ella, dones aparte, tambien es un ama de casa dinámica, de su tiempo y tal y tal. Otro cómplice «bienvenidas» nos deja claro a qué tipo de público va dirigida la revista: ama de casa de mediana edad y con una formación académica media-baja. Aquí me permito un inciso para poner de relieve algo que «La Bruja» parece no saber: las amas de casa de mediana edad y con una formación académica media-baja distan muchismo de ser tan gilipollas como ella parece creer; y llevan a cabo todos los días, y cuando digo todos los días quiero decir TODOS LOS DÍAS, tareas que harían que un tiburón de Wall Street se pusiera a llorar como una magdalena de encontrarse en la misma situación. Y sin despeinarse ni perder la sonrisa. Con dos cojones. El sumario podría obviarlo, sin embargo llama la atención que nos prometan, que cuando lleguemos a la página 30 aprenderemos las técnicas jíbaras para reducir cabezas. Una enseñanza de bastante mal rollo, me permito añadir. Y llegamos a la sección de curiosidades. Aquí nos encontramos con que un tal Edgar Friendich nos conmina a que no pensemos. Bueno, es lógico. Y digo más, si existiera un libro sagrado para el magufete de infantería, creo que ese sería su primer mandamiento. Luego el fulano se explica. La razón para no pensar es la existencia de «vampiros psíquicos»; unos pseudo-jetas que se dedican a robar buenas ideas. Más tarde la cosa se suaviza, y resulta que lo que no debemos hacer es verbalizar nuestras ideas geniales no vaya a ser que cualquier vivales nos las fusile. Pues bien, todas estas chorradas en doce líneas a media página. El julai este del Edgar (del que viene una foto muy meditabundo él y como sujetándose con el pulgar las ideas para que no se le escapen) creo que antes se dedicaba al espionaje industrial pero lo echaron por gilipuertas. La sección de curiosidades, despues de varias chorradas más sobadas que la pechuga de la Berrocal, termina contándonos cómo los semáforos nos indican la forma de dirigir nuestras vidas. Si los encontramos siempre en verde: de puta madre, si están en ámbar: mal rollito pero tiene arreglo, si se ponen coloraos a nuestro paso: chungo chungo chungo. Con ese nombre no podía faltar una sección llamada Mundo Supersticioso y subtitulada «por si acaso…» y está dediciada precisamente a eso, a las supersticiones. Bueno, podría ser peor, podrían llamarlas «sabiduría popular». Aquí más chorradas más vistas que el funeral del Papa y algo original. Resulta que si hacemos puenting, debemos hacerlo en luna creciente y levantando la pata izquierda en el momento del salto. Tambien se nos recomienda que, mientras caemos, en lugar de gritar Jeronimooooo y hacernos pipí encima, pensemos con fuerza en un deseo. En mi caso, el deseo fue: «que aguante la cuerda, porfa, que aguante la cuerda y no volveré a hacerlo». Y oye, funcionó. Y eso que había luna nueva y yo tenía resaca. Eso sí, unas gotitas se me escaparon. Y por hoy ya está bien. Tengo hora con mi charlatán de cabecera para que me de un masajito en el yo interior y me ponga los chakras a punto de nieve. En un próximo post entraré más a fondo con algunos artículos de la revistita de marras justo antes de que acompañe al oráculo azteca en el sueño de los justos del contenedor de reciclado de papel. Sin embargo antes de irme quiero emular a mi admirado Juan Dámaso (Vidente) y hacer una predicción: a esta publicación le veo yo menos futuro que a un consolador en la puerta de un convento.
21/04/2005
Toca Madera... (II y afortunadamente final)Como lo prometido es deuda, por mucho que nos arrepitamos de hacer ciertas promesas –y este, te aseguro que es el caso- hoy vamos a terminar de una puñetera vez con el comentario de la revistita de marras, entendiendose revistita tanto en su sentido literal como en su sentido más peyorativo. Para ir haciendo boca vamos a meterle mano a la entrevista del mes.
El afortunado es un tal Sandro Rey que viene definido en el encabezado como un hombre sencillo, con las cosas claras, altos valores esotéricos, y destilando humanismo. Tambien nos dicen que es la viva imagen de lo insólito en el siglo XXI. Yo puntualizaría esto último y diría que más que viva imagen de lo insólito es una imagen insólita. Supogo que podría escanear una foto y colgarla por aquello de que una imagen vale más que mil palabras, pero me da una pereza que pa qué enchufar el escáner ahora; así que tendrás que conformarte con una sucinta descripción. Vamos a ver… no creas que es fácil, al fin y al cabo se trata de describir la viva imagen de lo insólito y todo eso. Vamos a intentarlo. Imagina un digno guerrero sioux ¿Ya? Vale. Ahora imagina un digno guerrero sioux que tiene serios problemas con el agua de fuego, y que un buen día se le cruzan todos los cables y se pone en manos de un cirujano plástico especialmente entusiasta y de un estilista que se quedó anclado allá por los años 60 y acaba de descubrir los cardados. Si a eso le añadimos un jersey de cuello alto de esos brillantes y de un indescriptible color morado y una discreta raya perfilando los ojos ya tenemos la viva imagen que buscábamos. A grandes rasgos, el «señor» este parece ser un sacacuartos al uso. Nada nuevo: medium, tarotista, y tal y tal; aparte de las consultas tambien se realizan en su centro cursos al uso: tarot, magia, meditación sensitiva… Pero tambien hay algo que no termino de pillar y aquí es donde pido que me eches una mano. Si entiendes algo no dejes de compartirlo conmigo. Porque según el jeta este, en su gabinete se practica algo llamado «regresión psicogenética». ¿Qué es eso? Pues no tengo ni puta idea, por eso me permito reproducir el párrafo donde él mismo nos explica el rollo a ver si tú eres menos cabezadura que yo. Al preguntarle el entrevistador en qué consiste la cosa esa él responde: «Yo contemplo la estructura del cerebro en tres niveles: inconsciente colectivo, consciente y subconsciente. La regresión psicogenética sirve para reestructurar la parte psíquica del ser humano y penetrar en el Yo interno para, de alguna forma, regular los arquetipos hemisferiales del ser humano. Esto es lo pragmático, material y cartesiano, con lo que es más intuitivo, abstracto y espiritual. »la regresión psicogenética sive para que el paciente vuelva a entrar en contacto con el inconsciente colectivo. Así penetra en aquellos valores y conocimientos atávicos y universales que están dormidos y que al despertarlos pueden ser de gran ayuda para mejorar su vida». Fin de la cita. Y esto lo dice alguien que a la pregunta de qué es lo que no soporta de una persona responde que le fastidia la falta de claridad. Pos vale. Por lo que yo he entendido despues de desechar la paja pseudo-académica –o el arte de decir lo menos posible usando las palabras más gordas que tengamos a mano-, la cosa de la regresión de marras consiste en intentar que el pardillo de turno termine de perder el contacto con la realidad y poder así sacarle los cuartos con más facilidad. En cuanto al desarrollo de la técnica, por lo que se puede dilucidar, musicoterapias y relajaciones profundas aparte, se parece sospechosamente a los métodos clínicos de psiquiatras y psicólogos. Tal vez alguna asociación de estos dignos licenciados conozca tambien unas palabras mágicas: intrusismo profesional, con todas las presunciones que queramos, pero intrusismo. Aparte de sus actividades y su actitud pragmática al tiempo que espiritual ante la vida, su rechazo ante «la falta de humanidad, de ética y de moral» entre los «profesionales del sector», el amigo Sandro nos cuenta su «experiencia más estremecedora» que consistió algo así como en un remake de El Exorcista en el cual, se presentó en su consulta una chica que había sido poseída por una energía negativa durante una sesión de oui-ja. Pero él, como un machote, a pesar de que la pobrecilla hacía muecas y echaba espuma por la boca, la mantuvo a raya crucifijo en ristre proyectando paz y armonía mientras su esposa –que es bruja- le hacía a la afectada cosas raras con un huevo. El momento culminante es cuando la santa esposa del sioux, haciendo oídos sordos a todos sus instintos de ama de casa amante del orden, estrella contra la pared el huevo, que explotó «derramando sustancias oscuras que manaban de su interior». Despues de eso, todo volvio a la normalidad, y la chica fue feliz y comio perdices, aunque sospecho que no probó la tortilla en una temporada. De este relato, la conclusión que yo saco, es que el tal Sandro puede que sea un jeta, pero es un jeta con imaginación. Una imaginación algo viciada por las películas de terror de serie B, pero imaginación al fin y al cabo. Aunque… despues de leer sus precicciones para el 2005 dudo. Dudo seriamente. Porque despues de varias vaguedades sobre el panorama político nacional, y de afirmar que el PSOE volverá a ganar las próximas elecciones –no sin antes decir que ya predijo en «distintos medios de comunicación» la victoria de 2004-, nos dice que «considera que el mandato del Papa [Juan Pablo II R.I.P.] dificilmente se prolongará más de dos años». Muy dificilmente diría yo. Termina con el otro tema estrella para cualquier adivino de tres al cuarto: Nuestra Princesa Real, la asturiana, quedará regiamente embarazada para dentro de un año o año y medio. Como regresor psicosomático no sé, pero como adivino le auguro pocos aciertos aunque no menos futuro que a cualquiera.
Despues de la entrevista nos saltamos un par de secciones de relleno, las instrucciones para llevar a cabo un ritual que atrae el dinero para el que necisitamos una llave, una caja, y no sé qué chorradas más aparte de un cuajo como el de un tahur para aguantarnos la risa, corremos un tupido velo sobre el perfil mágico del copulador profesional del que hablaba en el post anterior, pasamos mucho de un artículo perfectamente obviable que habla sobre piedros energéticos, y llegamos, por fin y sin más dilación a la ansiada página 30.
Aquí se habla de los shuar, más conocidos como jíbaros, y más conocidos aún por la desagradable costumbre que tienen, o tenían de reducir las cabezas cortadas de sus enemigos con la sana intencion de fabricarse llaveros… o algo parecido. Artesanía étnica creo que se llama. El artículo lo podemos pasar muy por encima. Datos históricos, datos antropológicos, todo bien rebozadito de chamanes, fuegos, calderos, rituales mágicos y demás aditamentos al uso. Nada que no podamos encontrar en una buena enciclopedia pero con menos misticismo y menos magufada. Lo que realmente nos interesa de este artículo es el final o la «guía básica para la reducción de cabezas»; así, tal cual, como si se tratara de describir los pasos a seguir para un trabajo de manualidades. La guía de marras viene presentada con la estructura de una receta de cocina comenzando por los ingredientes. A saber: necesitaremos «una cabeza de enemigo, agua purificada por el chamán, caldero mágico, hierbas seleccionadas…» todo eso y más. Luego se nos describe en diez pasos el proceso a seguir para conseguir una auténtica y genuína cabeza reducida de enemigo. Supongo que es comprensible que no me pare en los pasos a seguir porque son tan desagradables como cabe imaginar. Pasaré directamente a la última frase que me ha hecho gracia. «por último se terminará el fetiche tintándolo con cremas y aceites naturales». Claro que sí, deben ser cremas y aceites naturales y, a ser posible imantados y pasados vuelta y vuelta por la pirámide energética; no vaya a ser que el llavero nos pille una alergia en el último momento. Hay que joderse. Y todo ello lo cuentan utilizando, ya digo, la estructura y el estilo de cualquier receta de cocina. Eso sí, al final nos advierten en una nota que «lamentablemente se desconocen tanto las hierbas utilizadas en la cocción como las cremas o grasas utilizadas en la tintura». O sea, que nos tendremos que apañar como podamos con un poquito de perejil, su puntito de hierbabuena y crema anticelulítica de JonsonsandJonsons.
Despues de tomar una manzanilla, mano de santo para aposentar estómagos alborotados, pasamos al artículo central. Las casas encantadas. Y volvemos a desilusionarnos. Que si golpes, que si efluvios apestosos, que si manifestaciones sobrenaturales… vamos, lo de siempre. Sin embargo tambien aquí nos sorprenden los redactores de la revista con algún detalle digno de jolgorio. Por ejemplo, nos dicen que si tenemos «gases injustificados» (supongo que estos deben estar relacionados con los efluvios apestosos) es señal de que «algo está pasando». Bueno… ejem… pues entonces mi casa debe ser algo así como un híbrido entre el garito de Polstergeit (o como se escriba) y el Cortijo Jurado. Al final nos dan unos útiles consejos como que ventilemos el hogar al menos dos veces al día aunque haga frío. Joder, cómo se nota que el aconsejador de turno no ha estado nunca en mi pueblo en pleno invierno (hasta doce grados negativos este año) y tampoco tiene que pagar las facturas de calefacción. Hay que purificar las estancias de la casa con incienso; ojo, no perfumar sino limpiar. Pues va a ser que no estoy de acuerdo. A mí no me disgusta el incienso; sin embargo, por mi experiencia se que más que limpiar, su humo lo que hace es como todos los humos serios del mundo mundial: tiznar las paredes. Tambien hay que evitar ser portador de malos rollos por no se qué asunto de «miasmas negativos». Bueno, supongo que eso es de cajón; aunque más que de evitar encantamientos se trata de evitar que la legítima te arree un sartenazo o haga las maletas y se vuelva con su mamá. Una cuestión de convivencia vamos; no de fantasmadas. Más tarde se ponen categóricos y nos aconsejan que cuando la discusión y el mal rollo no se puedan evitar, pase lo que pase que nunca se desarrollen en la cocina ni en el dormitorio. Bueno, eso es de sentido común. Por una parte las cocinas suelen estar llenas de objetos punzantes y contundentes, y por otra parte si tienes pelarza en el dormitorio existen muchas posibilidades de que te quedes sin tralari-tralari y además tengas que pasar la noche con una espalda acusadora. Para llenar nuestra casa de buenas vibraciones nos aconsejan tocar una campana de vez en cuando. Eso lo tengo solucionao; en mi casa el timbre es de esos que hacen ding dong. Para terminar nos aconsejan poner música relajante. No está mal. A mí me encanta la música clásica. Sobre todo las obras escritas para violoncello o contrabajo. Aunque si tengo el cuerpo guerrero tambien me gusta pegarme alguna sesión de AC/DC y similares, algo que va bien para descargar adrenalina pero de relajante tiene poco. Y oye, aún no ha venido ningun espíritu para ordenarme que baje el volumen.
No quiero terminar sin pasar, aunque sea por encima, sobre una magufada que no conocía y me ha llamado la atención. La lectura de los dátiles. Anda que no. Quiero advertir que esta es una mancia un poco asquerosa. El proceso es más o menos como sigue: preparas una superficie de lectura –o sea, una mesa o algo parecido-, luego te llenas la boca de dátiles y mientras tratas de tragártelos, reflexionas, meditas y haces todo eso que se suele hacer. Hecho esto –y aquí viene lo asqueroso- tienes que escupir los huesos sobre la superficie de lectura y dependiendo de cómo caigan sacar conclusiones. Resulta ser que los huesos de dátil tienen una raya en un lado y un circulito en el otro (¿de qué me suena a mí eso de cero palo cero palo?). Pues bien: dependiendo si salen ceros o palos la cosa es positiva o negativa. Lo que no dicen es qué pasa si el hueso cae de lado y no sale ni cero ni palo. Al fin y al cabo, con lo pegajosos que deben estar los huesos de dátil recien escupidos esa es una posibilidad que se dará no pocas veces.
Y esto es todo amigo. Me dejo cosas en el tintero: mandalas, chakras, … pero ¿sabes qué te digo? Que estoy hasta el aparato genital de tanta chorrada junta. Así que, si estás lo suficientemente enfermo como para querer ampliar información, no dudes en decírmelo y te haré llegar la revistita de las narices donde gustes indicarme. Portes debidos, eso sí, que una cosa no quita la otra.
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