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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2005.
Quienes me conocen saben que soy un curioso de la Historia. No un investigador, ojo, mi ego bien, gracias pero no llega a ese punto de hipertrofia. No soy mas que un curioso con muchas horas de campo, algunas de excavación (la mayor parte de ellas como simple observador y el resto como un machaca más limpiando piezas y moviendo tierra), y muchas, muchisimas entre todo tipo de libros; aparte, claro está de las que paso buscando información en la red. Internet. Una valiosa herramienta llena de información valiosa y tambien, claro está de mucha basura. Mi curiosidad e Internet confabularon hace unos días y me tropecé con el impagable artículo humorístico que comentaré a continuación. Lo firma Pedro Amorós, presidente al parecer vitalicio del S.E.I.P. (Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas… en masculino, como gustan de llamarla sus integrantes). Pues bien, aunque el artículo de Don Pedro no es el más disparadado que he encontrado en este medio (en alguno se llengan a describir antiguos silos de misiles situados en el complejo de Sakkara), sí tiene el honor de ser uno de los más completos. Una suerte de disparatado escaparate-compendio de maguferías iluminadas. Pero antes de comenzar con el artículo, me gustaría hacer una somera y muy personal reflexión sobre su autor. Lo primero que debemos saber sobre los creyentes-defensores a ultranza de lo paranormal (pues tal es el caso que nos ocupa) es, que si tuvieran un santo sería Galileo (circunstancia esta de lo más paradójica, pobre hombre) y si existiera –que existe- para ellos algo parecido a un lugar de peregrinación, este sería sin lugar a dudas Egipto. ¿Por qué ocurre esto? Pues no tengo ni puñetera idea: misterio. El caso es que cualquier investigador-vividor de lo paranormal que se precie, debe contar ineludiblemente en su «caché» al menos con una foto de sí mismo posando delante o dentro de algún monumento egipcio; ya sea la Esfinge o las pirámides de Gizeh o, en casos más sibaritas, como de más caché, el Serapeum, la Pirámide escalonada o el temlo de Denderah con sus conocidas «bombillas». Sea como sea, si no tienes foto egipcia posando con cara de estreñimiento, de susto o de supremo asombro (eso va en el carácter de cada uno), en el mundillo de lo paranormal no pasas de ser un vulgar mierdecilla. Y Don Pedro Amorós, presunto ingeniero informático, presunto colaborador variadito e investigador autotitulado especialista en transcomunicación instrumental no es ningún mierdecilla de lo paranormal sino todo un peso… medio. Y un peso medio de lo paranormal, mundialmente conocido por sus investigaciones destinadas a dar un esclarecimiento sobrenatural a ciertas –y misteriosisimas- manchas de humedad, no podía quedarse en las fotos. Cuando una llega a cierto nivel debe mojarse, opinar. El respultado lo puedes encontrar pinchando AQUÍ, que es de donde he extraído los entrecomillados que ya, sin más rollos, y para jolgorio y refocile del personal paso a comentar. La cosa viene a titularse: “EGIPTO MAGICO EL MISTERIO DE LA GRAN PIRAMIDE”Hombre, como título muy original no es, la verdad. Yo diría que es incluso previsible. Sin embargo la falta de originalidad nunca ha sido un defecto demasiado grave en un artículo con vocación divulgativa. Tras el título, Don Pedro dedica los dos primeros párrafos a ir creando ambiente de una forma, permítaseme lo suficientemente torpe como para no merecer siquiera comentario. Así que voy a correr un estúpido velo hasta el final del segundo párrafo. Las dos últimas frases sí me parecen interesantes. “Y como hecho anecdótico hay que resaltar que un pequeño grabado que había en la entrada a la tumba del faraón advertía que una terrible maldición caería sobre aquellos que osaran perturbar el sueño eterno del faraón. Al poco del maravilloso hallazgo, todos los que participaron en la excavación murieron por causas extrañas, excepto su propio descubridor, Carter”.Todo el mundo conoce la Maldición de Tutankamon, hay quien incluso es capaz de recitarla de memoria: «la muerte perseguirá con rápidas alas a todo aquel que ose…» etc etc. Bonito, sugerente, yo diría que incluso misterioso. Lástima. Porque ese texto, ni nignún otro texto maledicente existio nunca relacionado con la Tumba de Tutankamon. Vamos, que fue un invento de la prensa sensacionalista de la época, invento que por cierto le funcionó muy bien. Y oye, vaya mierda de maldición ¿qué no? Porque vamos a ver, ahí al parecer estiró la pata hasta el apuntador (cosa completamente falsa, pero bueno) excepto el máximo culpable: el propio Carter que murio bastantes años despues. Un cero para las rápidas alas de la muerte y otro para Don Pedro porque ni siquiera en su campo está bien informado. No nos menciona por ejemplo el «misterioso» apagón que sufrio El Cairo o la teatral escena en la que el perro de Lord Carnarvon (mecenas de Carter en este negocio) aullaba desesperado (o estiraba la pata, no recuerdo bien este extremo) justo en el mismo momento en que su dueño pasaba a mejor vida muy lejos de donde se encontraba el perro en cuestión. Pero continuemos con Tutankamon, las pirámides llegarán despues. “la causa de que la tumba de Tutankamón fuera hallada intacta, fue por que falleció a muy temprana edad y todavía no habían comenzado su monumento funerario, teniendo así que adaptar " a toda prisa" la tumba de un sacerdote de la época que fue la que sirvió de eterno reposo para este "niño faraón"En realidad la tumba de Tutankamon no fue hallada intacta; había sido saqueada en dos ocasiones poco despues de ser sellada. Todo parece indicar que los saqueadores fueron sorprendidos con las manos en la masa y lo robado restituído a la tumba de forma poco cuidadosa. De ahí el follón monumental que se encontró Carter cuando accedio a la tumba y que dificultó enormemente su vaciado. Más tarde, durante la excavación de la tumba de Ramses VI, la de Tutankamon quedó cubierta por una capa de cascotes y debido a eso permanecio oculta hasta que llegó Carter. Este párrafo merece otro par de apuntes aunque menores. El monumento funerario destinado a Tutankamon sí había sido comenzado cuando este murio, pero estaba sin terminar. El sacerdote que amablemente cedio su propia tumba para que descansara el faraón no fue otro que Eye, su visir y sucesor. Visto Tutankamon pasamos ya a las pirámides, ya era hora. “Pero el problema surge con la transcripción del jeroglífico de la conocida "Estela del Inventario", que daba a conocer que la Gran Pirámide ya estaba construida en tiempos de Keops, y era llamado el Templo de Isis”.¡Toma castaña! Otro cero en magufería para Don Pedro. Vamos mal. Aunque eso no es de extrañar si su fuente es una transcripción y no una traducción de la Estela del Inventario. La teoría magufa dice más o menos que era La Esfinge de Gizeh la que ya existía cuando fueron construídas las pirámides. Sin embargo la egiptología nos cuenta que la Estela del Inventario que es un texto de la dinastía XXVI en el que se hace el inventario de las estatuas contenidas en un pequeño templo dedicado a Isis en Gizeh y se comenta su restauración. La esfinge mencionada en la Estela del Inventario es dorada y tiene una altura siete codos reales, que traducidos al sistema métrico nos dan unos 3,64 metros. ¿Alguien ha visto la Esfinge de Gizeh aunque sea en foto? Pues eso. Y a partir de aquí, es cuando la fantasía de Don Pedro se dispara. “Lo peor de todo, fue la gran pérdida que todos sufrimos cuando su revestimiento en granito rosado, que constaba con unos 27.000 bloques completamente grabados con signos jeroglíficos”Completamente de acuerdo, la reutilización del revestimiento fue una gran pérdida. Debía ser todo un espectáculo ver la pirámide recien terminada, brillando al sol con el deslumbrante color BLANCO de la CALIZA extraída de las canteras de Tura, a 13 km de Gizeh. “la única prueba que hoy existe para aceptar que la Gran Pirámide fue construida para el reposo de dicho faraón , es la de un sello grabado encontrado en el interior de la "Cámara de Descarga" del cual se duda incluso y se atribuye a una posible falsificación del coronel Vyse”El caso es que el tal sello, ni es un sello ni está grabado. De hecho tampoco existe una única inscripción sino varias, pintadas en ocre rojo, y en algunos casos semicubiertas entre las uniones de unas piedras con otras. Estas inscripciones, descubiertas por R. Howard Vyse en 1837 no tienen ningún valor ceremonial, son simples (y precisamente por ello para mí más imprsionantes si cabe que los más impresionantes jeroglificos) firmas estampadas por los capataces de las canteras identificando al equipo encargado de extraer las piedras, así como al contratista principal: el propio Keops. Es por eso que se encuentran a menudo en posiciones aleatorias pues su razón de ser no era ser leídas una vez colocadas las piedras. Ese tipo de inscripciones tambien se puede encontrar tanto en las canteras como en otras pirámides. Ahora, en el apartado que Amorós (le estoy perdiendo el respeto a medida que leo) titula “La lógica aplastante” nos encontramos así, de golpe con las Grandes Preguntas de la Magufería. A saber: “¿ Cómo harían más cien mil hombres durante veinte años para trabajar en un mismo lugar, sin pisarse unos y otros ?, ¿ cómo transportaban esos inmensos bloques de piedra que pesan de 2 a 80 toneladas cada uno, desde las canteras sin utilizar vehículos ?, ¿ cómo transportaban más de 27.000 bloques de granito desde las canteras de Aswan que están a unos 1.000 kilómetros de distancia ?, ¿cómo cortaban los bloques de granito, con sus simples útiles de cobre, ya que no conocían el hierro ? ¿cómo subían a la cima de la pirámide (148 metros) estos bloques de 80 toneladas, cosa que hoy es imposible ?”Como para quedarse sin respiración, pero vayamos por partes. Bueno, la forma de que 100.000 personas trabajen en un mismo sitio sin pisarse, es simplemente no estar en el mismo sitio. Había gente en la obra, claro está. Pero tambien había gente en las canteras, gente transportando el material… distribución racional del trabajo que se llama. Un tema que podría aclararle con cierta falcilidad al Sr Amorós (solo cierta facilidad, al fin y al cabo habría que solventar lógicos escollos de capacidad intelectual) cualquier capataz de cualquier obra de nuestros días. Efectivamente los egipcios no tenían camiones ni vehículos pesados que les ayudaran con el transporte. Pero tenían un río precioso que les facilitaba mucho la tarea. Y desde el río hasta su colocación definitiva… bueno, existen teorías para todos los gustos, pero en general utilizaban músculos, ingenio y rampas. ¿Que no se puede transportar un bloque de 80 toneladas usando estos medios? Pues sí, para consternación de la magufería en general sí se puede. Lo de los 27.000 bloques de granito traídos desde las canteras de Aswan me hace especial gracia. Aquí vuelve otra vez este tío con el recubrimiento de granito. Que no era granito leñe, que era caliza blanca de una cantera que estaba a 13 kilómetros. El granito solo se utilizó para el revestimiento de las cámaras y en una cantidad, como es lógico muchisimo más manejable. La extracción del granito. Para la extracción del granito se usaban mazas de dolerita, una piedra muy dura y resistente a los impactos. Aun así esas mazas terminaban por desgastarse y sus restos desechados se pueden encontrar aún hoy en las canteras de granito. “Según los datos arqueológicos, con cien mil hombres trabajando constantemente en la construcción de la pirámide, que consta de 2.800.000 bloques que pesan de 2 a 80 toneladas, para poder terminarla en veinte años tendrían que haber colocado, situado, orientado, pulido, y grabado uno de esos pesados bloques cada 3 minutos”En esto remito la explicación a la que daría un capataz de obra. Distribución lógica del trabajo. Nada de 100.000 tíos a la vez trabajando individualmente cada bloque, menudo escaqueo se habría liado si el Sr Amorós hubiera sido el jefe de obras de la Gran Pirámide. “Para complicar más la dura tarea, decir que no se han encontrado vestigios de amarres de cuerdas y nada por el estilo, así pues no nos olvidemos del transporte que en ocasiones no era nada sencillo. Además como dato curioso, para el fijado de los bloques utilizaban un yeso de fraguado rápido, cosa que una vez fijado el bloque era imposible moverlo para su orientación”.Seguimos con la desorganización. Los bloques se transportaban desbastados, y más tarde se eliminaba el material sobrante en el mismo lugar de su colocación eliminando de paso cualquier marca de manipulación que pudieran tener. Sobre el “yeso de fraguado rápido” no tengo noticias ¿alguien podría explicarme qué coño es eso? “Para la construcción de cada uno de los bloques de granito que recubrían la pirámide que tenían unos 20 metros cuadrados de superficie cada uno, se emplearía la misma tarea que para el pulido del espejo del observatorio del Monte Palomar”¡Halaaaaaaa! Pulido de precisión en bloques de piedra caliza. Prefiero no comentar esto y dejar que cada cual saque sus conclusiones. Lo del Monte Palomar ha colmado mi medida de despropósitos. Prefiero dejar lo que sigue para mañana… o pasado mañana. Saludos. Despues de un par de días haciendo relajación trascendental, meditación ayurvédica y un par de canutitos, vuelvo a encontrarme mentalmente preparado para abordar la magna tarea que supone comentar esta perla de la erudición egiptológica perpetrada por mi más admirado humorista alicantino. El varias veces Presidente del SEIP D. Pedro Amorós. Pero hagamos un poco de memoria. Nos quedábamos hace unos días totalmente patidifusos y mentalmente algo perturbados al descubrir que las piedras del revestimiento de la Gran Pirámide habían sido pulidas hasta un punto de perfección equiparable al del espejo principal del telescopio del Monte Palomar. Despues de tamaña revelación, y a pique de sufrir un jamacuco existencial o un soponcio tántrico no me quedó mas remedio que tomarme un descanso. Veamos cómo sigue la cosa. De momento comenzamos con “Datos, todavía más desconcertantes”. Para ilustrar la imposibilidad de que la Gran Pirámide fuera comenzada y terminada durante el reinado del mismo faraón, Amorós nos dice que “las últimas zonas de construcción, las terminaciones eran más burdas y en ocasiones menos perfectas. Con lo cual tenemos un importante aspecto para diferenciar la época”No deja de ser meritorio que alguien que ha demostrado su incapacidad para distinguir el granito rosado de la caliza blanca se meta en semejantes sutilezas. Personalmente no cuento con información como para afirmar o desmentir que existan diferencias lo suficientemente aparentes en la construcción de la Gran Pirámide como para hacernos pensar que su construcción se desarrolló en épocas distintas. Si alguien cuenta con esa información le agradecería que me la hiciera llegar. Mientras espero sentado como buen investigador de sillón, pasaré a cosas aún más inquietantes o el viaje en el tiempo de un cacho de palo. “Un equipo de investigación español, encontró en el fondo del pasadizo de la verdadera entrada a la pirámide un fragmento cilíndrico de madera que se demostró científicamente que pertenecía a un bloque de granito que se encuentra en la entrada y sirvió como sistema de cierre. Un dato muy curioso, es que cuando llevaron a una Universidad americana a analizar este pequeño cilindro de madera, los científicos se asombraron cuando el veredicto del C14, dató del 2016 después de Cristo, este hallazgo. ¿ Quiere decir esto que viene del futuro?”Antes de nada me gustaría saber más sobre el intrépido equipo de investigación y cómo demostraron “científicamente” que el trozo de madera en cuestión pertenecía efectivamente a ese contexto. Si no es demasiado pedir tambien me encantaría saber el nombre de la Universidad americana que lo analizó. Más que nada para que me pusieran al día de sus métodos en datación por Carbono 14. Porque a lo mejor estoy equivocado, pero yo tenía entendido que dicho método lo que mide es la descomposición de un isótopo que comienza en el momento de la muerte del tejido analizado. Con lo cual la fecha más reciente que se puede conseguir mediante C14 es hoy mismo, y en ningún caso fechas futuras. Esto se pone misterioso, y más si tenemos en cuenta que “Un científico inglés, examinó los orificios donde supuestamente se insertarían esos seis cilindros, y encontró las marcas de un broca algo extrañas. En primer lugar, la broca tendría que tener una "dureza 500", para poder haber trepanado de la forma en que lo hizo este bloque de granito. Tengamos en cuenta que el material más duro que se conoce es la vidia, que es el diamante sintético y tiene "dureza 11" y se utiliza en los talleres para cortar precisamente el granito. En seccionar un bloque de granito de un metro, se invierten horas con nuestra técnica actual. Según los cálculos de este científico inglés, en base a la medida de separación de las marcas dejadas por la broca, el proceso de perforación con el que se trataron los orificios del bloque de cierre, fue tres veces más rápido que como hoy en día lo hubiéramos conseguido con nuestro sistema.”El científico en cuestión es nada menos que Flinders Petrie, y las conclusiones sobre las características de los taladros son del ingeniero Benjamin Baker. En una inspección superficial, y midiendo las marcas dejadas por el taladro en la piedra, Baker llegó a la conclusión de que semejante trabajo sería imposible de llevar a cabo usando las herramientas de su época. Sin embargo, un exámen más minucioso al microscopio nos muestra otra cosa. Las marcas dejadas por el supuesto supertaladro no son paralelas como cabría esperar de una penetración regular. Ni siquiera marcan toda la longitud del agujero, sino que aparecen y desaparecen. Exactamente igual que ocurriría si los agujeros hubieran sido trabajados por abrasión y usando poca presión. Un tal Dennys A. Stocks lleva más de 20 años trabajando en este sentido. Usando técnicas de arqueología experimental y basándose en modelos aparecidos en distintas inscripciones, Stocks ha fabricado taladros y los ha usado tal y como habrían hecho los antiguos egipcios obteniendo buenos resultados. O sea, que por mucho que pese a magufos ufológicos varios, los antiguos egipcios no solo podían, sino que tallaban, taladraban y pulían piedras duras sin demasiados problemas. “Sólo con observar el obelisco inacabado de las canteras de granito rosa que se encuentran en Aswan, nos damos cuenta que la forma "acucharada" con la que esta esculpido, encierra un misterio superior al que simplemente nos explican los arqueólogos”Sólo con observar el obelisco inacabado de las canteras de Aswan, nos damos cuenta de la característica forma acucharada que dejaban las mazas de dolerita usadas para tallar el granito. Son precisamente estas piezas inacabadas las que ilustran con más fuerza la grandeza de esta civilización. Y por fin nos acercamos a la conclusión, y lo hacemos de la forma más previsible posible: los dogones de Mali, tribu que Amorós sitúa “a cierta distancia del nacimiento del Nilo”. Si quieres traducir en kilómetros tan indeterminada distancia consulta un atlas. Despues de una breve introducción a los misterios de la cosmogonia de los dogones (si te interesa otra visión del tema puedes leer este artículo) el amigo Amorós se adentra en el apasionante mundo de la astronomía y afirma que “para mayor asombro, hace tan solo cinco años, se pudo analizar mediante un sistema espectral, la densidad que tendría la estrella Sirio B, dando casualmente una "dureza 500"”Tendría gripe. O diarrea. O simplemente se fumó la clase el día que explicaron la dureza y la densidad de los materiales. Porque si Mr. Amorós hubiera asistido ese día a clase sabría que dureza y densidad son cosas distintas. Vamos a poner un ejemplo sencillito. La dureza del diamante es 10 en la escala de Möhs y su densidad es de 3,52 g/cm3 en los cristales más puros. La dureza del plomo es 2 en la misma escala, sin embargo su densidad se dispara hasta los 11,37 g/cm3. Sí, Mr. Amorós, ese simpático señor que le vendio a usted un juego de densísimas brocas de plomo lo estáfó. Si intenta taladrar con ellas algo más duro que un trozo de pan recien hecho se fundirán. Y por fin llegamos a la gloriosa culminación de los pinitos egiptológicos de Don Pedro, y lo hacemos como no podría ser de otra manera: dejando la puerta de las estrellas de par en par “Si pensamos que la raza egipcia, originariamente pudiera venir de centro-africa, y más concretamente de una región cercana a las tierras de los Dogones, e intentamos dar una explicación coherente a la construcción de las pirámides, posiblemente encontremos alguna solución cuando comparemos la dureza de un material como el que pudiera haber sido traido por una raza extraterrestre, en la visita realizada a esta tribu y que casualmente coincide con el que la ciencia dice que tiene la estrella de donde estos venían, con el material de la dureza necesaria para realizar las trepanaciones del bloque de granito que supuestamente sirvió de sistema de cierre. Pero claro, es una utopía pensar que una raza extraterrestre pudiera haber venido a la Tierra, ¿ NO CREEN ?...De este párrafo me encantan sobre todo las mayúsculas finales; y los puntos suspensivos. Pues bien, creo que para terminar voy a responder a la pregunta final de Mr. Amorós. No considero una utopía el pensar que unos hombres-pez se acercaron a una enana blanca hace miles de años y allí abrieron unas minas para recoger el material que permitiría a los egipcios taladrar granito. No, para nada lo considero una utopía. Lo considero una total, absoluta, y supina GILIPOLLEZ.
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